Al conmemorarse este año el cuadragésimo tercer (XLIII) aniversario de la gesta gloriosa del 9 de enero de 1964, fecha que marca un hito histórico en la lucha generacional por la soberanía nacional y la recuperación del Canal; la cúpula del gobierno de "Patria Nueva" ha decidido definitivamente darle la espalda al Proyecto de Nación y marchar, como ha ocurrido a lo largo de estos dos años y cuatro meses transcurridos, envuelto en el manto del clientelismo político y de la corrupción pública.
¿Por qué un Proyecto de Nación? Porque los mártires y héroes del 9 de enero aspiraban a un proyecto nacional capaz de cobijar los intereses comunes de la mayoría de los panameños. Porque la República del siglo pasado no pasó de ser una fachada de democracia, de un país ocupado militarmente por la primera potencia del mundo y dominado los primeros 65 años por el gamonalismo liberal y "convoyado" los otros 21 años por un régimen militar, que en su primera fase impulsó un proyecto de liberación nacional, que luego fue desvirtuado a raíz de la muerte en 1981 del general Omar Torrijos y después devino en un decadente, autoritario y corrupto orden "cuartelario". El siglo cerró con tres administraciones neoliberales, pero no con el ciclo del caciquismo y la alineación y alienación de la nación istmeña a los designios del "Norte revuelto y brutal".
Proyecto de Nación porque un Estado gobernado –como lo demuestra la más reciente crisis institucional; (modificación de la ley de la PTJ y pretendida creación de la Sala V de la Corte Suprema de Justicia)– por la oligarquía neoliberal que oscila entre el clientelismo político y la corrupción; no es garantía para la edificación de una democracia participativa y de un "país decente" como clamaron y claman los mártires del 9 de enero de 1964.
Porque es poco sensato pensar que a través del programa "Red de Oportunidades" que impulsa el hijo del general a instancias de las IFI y que en el año 2006 se gastaron en forma directa 9 millones 240 mil balboas y para el 2007, tienen programado despilfarrar otros 21 millones 840 mil dólares cual semillas lanzadas al aire, que una parte caerá "junto al camino" e irá a parar a los bolsillos de los dueños de bares y cantinas y la otra, "sobre piedra", porque cuando se suspenda el subsidio, estas familias volverán irremediablemente a su condición anterior del inicio del programa red de clientelismo político. Por supuesto que hay programas gubernamentales más eficientes y eficaces para combatir la pobreza y extrema pobreza, pero aparentemente esos no producen réditos para los politiqueros de Patria Nueva.
Proyecto de Nación para reducir a su mínima expresión el abuso rampante en la administración pública y hacer lo más diáfano todos los actos públicos. Para poner un alto a la descomposición moral que socava los cimientos de la nación y expone a un grave peligro la enclenque democracia política. Ello supone, no solo pretender enfrentar formalmente el mal, sino plantear correctamente el problema.
La transparencia –como en las ecuaciones matemáticas– es una función inversa de la corrupción. Para despejar la incógnita, primero se debe determinar el tipo de función. De modo que la existencia de claridad en los actos públicos es el resultado de la interacción de dos variables: La transparencia variable dependiente y la corrupción variable independiente. En esta relación el grado de diafanidad por su carácter dependiente estará determinado por el grado de cohecho.
En síntesis, si la venalidad se multiplica como ocurre en la actualidad –por ejemplo, caso Rayo Montaño, OPA Banistmo, modernización del transporte a través del negociado del transmilenio, sira, nepotismo y un largo etcétera– con los líderes de Patria Nueva, entonces la luminosidad del gobierno va de mal en peor.
En pocas palabras y dicho de otra manera, en la medida en que el país decente le exija a los grupos políticos dominantes, una gestión pública cada vez más abierta al escrutinio de los ciudadanos y de cara al panameño de a pie, entonces y, solo entonces, las malas prácticas no tendrán cabida, esto es, a más transparencia menos clientelismo político y corrupción pública. ¡Así de sencilla es la cosa!
El autor es coordinador nacional del Frente Democrático Torrijista (FDT)

