Institucionalidad

Enfrentamos una sindemia, ¡despertemos!

Enfrentamos una sindemia o coincidencia de dos epidemias al mismo tiempo, que hunden al país. La primera es la social: desigualdad rampante y pobreza dimensional gracias a un sistema político fallido –una kakistocracia– que nos manipula sin piedad, ocasionando una crisis socioeconómica casi imposible de superar. La segunda es la de salud: la Covid-19 en un sistema débil y frágil, secuestrado políticamente.

El espejo en el que se refleja Panamá muestra deficiencias en la gestión publica sin parangón. No hay institucionalidad, no hay transparencia, no hay rendición de cuentas y la justicia, además de ser selectiva, es lenta. Todo esto es producto de militancias políticas y designaciones discrecionales.

El país no logrará cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible si no logra fortalecer el servicio civil, despolitizar su gestión y proyectar las bases de un Estado democrático, desarrollado y sostenible. Existe una kakistocracia típica de un partido de régimen feudal. ¿Acaso no se dan cuenta de la enorme deuda publica? ¿Vamos rumbo a un estado fallido? ¿Panazuela?

El gobierno prometió cero corrupción y la contención del gasto, algo que nunca ocurrió. Simplemente, cambió de fichas y acomodó las propias con la excusa de recuperar una “década perdida”.

Presionan al presidente Laurentino Cortizo y pareciera que cogobiernan con él , buscando acumular riquezas como botín político. Esto se repite cada cinco años. Pero este año se han roto todos los récords. No hay respeto a valores ni a derechos humanos y mucho menos a las leyes y normas. La irresponsabilidad y el juega vivo son evidentes. En su lugar, impera la corrupción, la justicia selectiva y la falta de transparencia. Y ni hablar de la solidaridad. En resumen, no hay respeto por el pueblo panameño.

Y es que los funcionarios electos no hacen su trabajo y como no hay institucionalidad ni gobernanza, el desgreño continua blindado por la manipulación y el maquillaje. La Caja de Seguro Social (CSS) y el Ministerio de Salud (Minsa) están secuestrados por el “círculos cero” del palacio.

A esta grave situación se le agrega la Covid-19, que según ha dicho Cepal ensombrece el futuro del país por la enorme deuda publica y el débil sistema de salud.

Nada ha cambiado, es más de lo mismo, por eso el sistema de salud no permite brindar una atención integral, como manda la Constitución.

Sobre la CSS, se desconoce la realidad institucional, tanto de la atención médica, como del sistema de pensiones. ¿Colapsó ya?

Resulta que lo que se sabe es por mera suposición. No se nos ha permitido conocer su realidad. Lo cierto es que está enferma y sin diagnóstico. Esta es una enfermedad que no se puede resolver con lo propuesto por el Ejecutivo, con un gran dialogo nacional, sin que primero se conozca la verdad.

El presidente Cortizo prometió sacar la política partidista de la institución, pero no lo pudo lograr. La realidad es que hay que intentar resolver la situación separadamente.

El Programa de Enfermedad y Maternidad requerirá un dialogo con los profesionales del sector; el otro, el de Invalidez, Vejez y muerte (IVM), requiere un dialogo más complejo. En mi opinión, aplicar medidas paramétricas para intentar sostener el IVM no es prudentes hoy día. Primero se debe revisar y ajustar la situación de la atención medica, logrando un sistema robusto de salud, liberado del secuestro político actual y que permita salir de esta sindemia.

Después, el Presidente deberá pasar la página, aprender de los errores políticos y convertirse en el líder que necesitamos. Deberá revolucionar y dinamizar su gestión para lograr un cambio de timón. De esta forma, podrá renovar el sistema sociopolítico y económico disfuncional que tenemos, lejos de las incongruencias politiqueras como el recorte presupuestario a la Universidad de Panamá y el aumento a la Asamblea Nacional para la contratación de seguridad.

El Presidente dijo ser “el primer obrero del país”; sin embargo, el país requiere un cambio revolucionario de 180 grados, en el que la sociedad y el Gobierno actúen juntos y bajo estrictas reglas y protocolos de transparencia, justicia y rendición de cuentas verdaderas y permanentes. Solo así podremos dejar atrás la sindemia.

El sector salud ya no puede ser un botín político del partido en el poder. Esto hay que erradicarlo para siempre.

Señor Presidente, le aconsejo tomar el control del país. Ponerle un alto a los “círculos cero” de San Felipe y de la Plaza 5 mayo.

Recuerdo sus palabras el primer día de clases: ”nada es imposible”.

El autor es médico ortopeda

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