Dicen que Winston Churchill definió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como “un enigma dentro de un misterio envuelto en un acertijo”. El satélite Simón Bolívar de Venezuela podría ser definido al estilo Churchill.
En octubre de 2008, desde Xichang, China, los chinos lanzaron un satélite de comunicaciones adquirido por el Gobierno de Venezuela a un costo de 406 millones de dólares. Se trata del satélite Simón Bolívar, conocido simplemente como Venesat 1.
En la celebración del lanzamiento, y acompañado por Evo Morales, el teniente coronel dijo que “ahora seremos soberanos hasta en el espacio, es un satélite socialista para construir el socialismo dentro de Venezuela y para cooperar con otros pueblos. Las telecomunicaciones serán un derecho humano, ya no será un negocio privado. El lanzamiento de nuestro primer satélite constituye un acto de liberación, de independencia”. Para el Gobierno venezolano dos de los logros más importantes son la inclusión y la máxima felicidad para los venezolanos, los indoamericanos y los caribeños. Algo así como un orgasmo regional, socialista y bolivariano.
Nuris Orihuela, ministra del Poder Popular para la Ciencia y la Tecnología, declaró en esa oportunidad que la tecnología espacial debe formar parte de la vida cotidiana del sector público y que en el próximo diciembre se podría corroborar que el servicio es continuo.
Pero resulta que después de seis meses del lanzamiento, el orgasmo no se produce, el enigma del satélite no se aclara y la ministra del Poder Popular ha dejado de ser ministra.
¿Dónde están las transmisiones del satélite? ¿Por qué las conexiones de TV, internet y telefónicas siguen haciéndose desde y hacia los satélites de siempre? ¿Dónde esa el Venesat 1? Afirma Adolfo Fabregat en su artículo The Mystery of the Venezuelan Satellite que siguen usando el NSS806 el mismo que han usado en los últimos 10 años.
Dos versiones para la explicación. La versión nacionalista que culpa a los chinos. Dice un refrán que la experiencia no se improvisa. Y resulta que los chinos realizaron su primera venta de satélite a Nigeria El Negcomsat 1. El resultado ha sido que ante el fracaso de su funcionamiento, los chinos tuvieron que aceptar que “causas técnicas” habían frustrado la utilidad del satélite. En palabras sencillas, no funciona.
La otra versión es la incapacidad de los técnicos venezolanos Esos 90 operadores que fueron entrenados en China para el manejo del satélite parece ser que no pudieron aprender bien el idioma de los chinos. Por supuesto, el teniente coronel dice que los pitiyanquis se equivocan y que el satélite está funcionando y que su programa Aló Presidente se emite por Venesat 1.
Parece ser que el enigma habría que escudriñarlo en la tecnología e investigación china porque según Chávez las del capitalismo tienen un sentido comercial, para hacer dinero, para obtener beneficios por lo que los países de la región gastan millones de dólares al año para obtener servicios satelitales monopolizados por empresas transnacionales. Por lo tanto, el enigma se aclara, una cosa es un satélite socialista y otra cosa es un satélite capitalista. El socialista –si es que funciona– produce orgasmos, el capitalista funciona, produce la máxima felicidad y por supuesto, beneficios.
Faltaría descubrir el misterio y la envoltura del acertijo.