Finalmente la vida privada de Silvio Berlusconi le ha pasado factura a su vertiente política. El índice de aprobación del primer ministro italiano, que se ha visto asediado por un divorcio escandaloso y acusaciones de mantener relaciones con menores y prostitutas de lujo, ha caído por primera vez desde que volvió al cargo en 2008, a menos del 50%. Un sondeo mostró que solo el 49% de los encuestados confía en él como primer ministro, cuatro puntos menos que en el último estudio del mismo grupo, IPR Marketing, hecho en mayo.
El 50% de los encuestados dijo que tenía poca o ninguna confianza en Berlusconi. El índice de aprobación del Gobierno no sufrió cambios: el 44% dijo que tenía mucha o suficiente confianza, y el 52% que tenía poca o ninguna. El sondeo fue hecho para La Repubblica, el segundo diario de mayor tirada de Italia, que ha liderado las demandas para que el primer ministro aclare aspectos de su vida privada.
La encuesta se difundió al día siguiente de que la web de la revista L’Espresso y de La Repubblica publicaran grabaciones de conversaciones que Berlusconi supuestamente mantuvo con Patrizia D’Addario, una prostituta de lujo, ahora denominada escort o acompañante, que asegura que recibió dinero -junto a otra mujer- para asistir a las fiestas que el primer ministro organizó en su casa de Roma. Es probable que el escándalo de las escort girls haya pesado mucho en la cota de confianza del jefe del ejecutivo y que L’Aquila, donde se celebró la cumbre del G-8 entre el 8 y el 10 julio pasados quizá frenó una hemorragia que habría podido ser mucho peor, subrayaba La Repubblica.
Berlusconi, de 72 años, no negó que la mujer, de 42, fuera a su casa, pero dijo que no sabía que era una acompañante. D’Addario dice que hizo las grabaciones con su teléfono móvil la noche que pasó en la residencia de Il Cavaliereo en otras ocasiones.
Varios diarios importantes volvieron a publicar las conversaciones, incluyendo una en la que un hombre, supuestamente Berlusconi, dice que ambos deberían ducharse y el que termine primero debe esperar en la cama.
Los documentos sonoros colgados por L’Espresso en su página web, que están en posesión de la Fiscalía de Bari, recogen las voces de D’Addario, la de un hombre que podría ser Berlusconi y la de Giampaolo Tarantini, el empresario investigado por proporcionar, al parecer, prostitutas para obtener favores políticos.