Parecería que desde la cumbre del grupo de los 20 representantes del 85% de la economía mundial en 2008, es mucha el agua que ha pasado por debajo de los puentes globales. En esa oportunidad, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aprovechó la oportunidad para definir no solo la culpabilidad, sino también la solución a la crisis económica y financiera global, afirmando que: “Las ideologías neoliberales y conservadoras, culpables de la debacle económica y financiera, sean sustituidas por políticas socialdemócratas que tienen la fortaleza ideológica de resolver y organizar mejor la sociedad en beneficio de los ciudadanos”.
De los que llaman países emergentes, la presidenta de Argentina decía: “Estamos no solo ante un problema financiero, sino frente al fin de un modelo económico”. ¿Cuál? En ese entonces, el presidente de EU, George Bush, parecería responderle al decir: “La crisis no es un fallo del libre mercado. Lo que hay que hacer es las reformas necesarias y una mayor transparencia de los mercados y esa regulación debe responder a los requerimientos del siglo XXI”.
Recientemente se ha celebrado la reunión de los protagonistas del club de los 20. Esta vez con la presencia de Obama como presidente de EU. Cristina Fernández olvidó el cambio del modelo. En esta reunión dice la presidenta de Argentina que quedó claro que cada país es dueño de usar el modelo que más le convenga sin recetas que se le impongan desde fuera. Y como a Cristina le gustan las inyecciones, coincide con Obama en defender esos estímulos. Para el presidente de EU, el retiro de las inyecciones demasiado rápido podría generar una nueva recesión y problemas económicos.
El presidente de España llega a la reunión después de tomar un paquete de medidas –¿neoliberales y conservadoras?– con el objetivo de lograr un recorte del gasto público de 20 mil millones de dólares en 2010 y 2011, y reducir el déficit en cinco puntos en un plazo de dos años. Para eso, se rebaja el salario de los funcionarios, se congelan las pensiones, se elimina el “cheque bebé”, subida de impuestos, recortes en la inversión pública, a los empleados públicos y a la ayuda al desarrollo.
La UE, liderada por Alemania y su Ángela, que también llega a la cumbre con recortes por todas partes, propugna por una consolidación fiscal junto con crecimiento económico fundamentado en la restricción del gasto público Pero bueno, ¿y qué pasó con las políticas socialdemócratas de Rodríguez Zapatero y de la Unión Europea?
El compromiso de la reducción en tres años de los déficits públicos a la mitad y empezar a reducir la relación deuda pública/PIB al 2016 son los dos acuerdos fundamentales alcanzados en la cumbre. Se empieza por poner en orden las casas estatales. ¿No se supone que la falta de regulación y la especulación fueron el origen de la debacle? Resulta que la regulación financiera y la aplicación de una tasa bancaria global, que también, se supone, es lo que impediría la ocurrencia de otra debacle, se quedó para la próxima cumbre.