Desde febrero, iniciamos un “diálogo” para analizar y proponer soluciones a la ruina del programa de jubilación de la Caja del Seguro Social, conocido como el programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Lejos de dialogar, o sea la “discusión o trato en busca de una avenencia”, el tiempo se ha malgastado en expresar posturas demagógicas, sin ningún sustento financiero y sesgadas a intereses sindicales y donde el fin implícito de las propuestas presentadas es sobrevivir sin reformar.
Tristemente, el origen de esta visión, irracional y vacía, ha sido la inamovible postura de Nito Cortizo. El Ejecutivo ha rechazado cualquier solución que considere reformas estructurales. La posición del presidente, es característica de su aversión a liderar y de su cobardía política. Su objetivo, es rodar la camilla del moribundo sistema de IVM, al año 2024 y que otro cargue con ese muerto.
Desgraciadamente, la visión presidencial, es el Credo que alaban y cantan las propuestas en el diálogo. Con excepción del sector privado, ninguna propone ajustes a las edades, cuotas o monto de pensiones, presentes ni futuras. Al contrario, algunas propuestas como la de AMOACSS, específicamente las rechazan.
Esas propuestas, aparte que no aportan un solitario número, son lamentables. Se limitan a ver como hacen malabares con los pocos recursos que le quedan al Sistema Exclusivo de Beneficio Definido (SEBD) o a inventarse fuentes de financiamiento irreales como quitarle plata al Canal (que ya hoy se gasta), fabulosos réditos de la minera metálica (que no alcanzarán ni para un mes de pensiones) o la restitución de imaginarios dineros robados por imaginarias empresas. ¡Hay iniciativas tan fantásticas como dedicarle al IVM, dos sorteos anuales de la lotería!
Todo lo expresado arriba, querido asegurado, no es un cuento. Sucede mientras, tu, religiosamente cotizas para una jubilación, que no vas a recibir. Si, estás cotizando al SEBD, como está la cosa, no habrá plata para pagarte tu jubilación, (y ni seguir pagándome la mía). Se nos acaba todo en un par de años.
Déjame darte un solo dato; a la fecha somos 585 mil asegurados en ese sistema que deberíamos haber acumulado con intereses del 4% anual, la suma de 14 mil millones de balboas. ¡Las reservas totales no llegan a 2 mil millones! Nos deben mucho más de lo que tienen.
Todo lo que acumulaste hasta ahora, ya se lo llevaron los que venían delante de ti, y no hay quien venga detrás de ti para pagarte la pensión que te prometieron. El sistema hace rato que está herido de muerte. Ningún gobierno, desde Mireya, Martinelli, Varela y hasta hoy, hizo nada por profundizar la reforma que precariamente inició Martin.
Mientras esta situación prevalezca, lo que pongas en tu cotización se va a que cobren los de adelante. Te obligan a pagar sin ninguna posibilidad de cobrar. Eso es estafa. Te sugiero consideres negarte a seguir cotizando al menos que el sistema se reforme de verdad y cada quien ponga lo que le toca, a su nombre.
Pero el fraude del SEBD no es todo. Las propuestas en la mesa, incluyen la apropiación de las reservas del Sistema Mixto, el sistema que en 2008 reemplazó al Beneficio Definido. Allí están la mayor parte de los cotizantes y toda la juventud trabajadora. Allí están también las únicas reservas, aun no han sido afectadas por el desequilibrio del sistema. Allí probablemente estas tú que me lees.
No es sorprendente que las propuestas en la mesa propongan la “fusión” de los sistemas, alegando obsoletos argumentos de solidaridad ya superados por la seguridad social moderna. Pero el propósito es tratar que a los del SEBD les dure una pensión robándose la plata del Sistema Mixto. ¡Estafa agravada!
Mi lectura es que los voceros de los grupos que rechazan ajustes y promueven la fusión, son los viejos carcamanes, que están por jubilarse o están jubilados. Así, pensarán que alargando los fondos del SEBD, gozarán de pensión a costa de los más jóvenes que ciegamente les creen los argumentos de “solidaridad”. Me parece vergonzoso, ver un joven obrero en la calle, defendiendo un esquema que, con mucha suerte, solo jubilaría a los capos de su gremio. Y esos, lo saben.
Así las cosas, la alerta de este artículo va a todos los asegurados. Unos porque cotizan a un sistema quebrado y los otros porque le van a robar sus cuentas personales para arrastrarlos a la misma charca fallida. Y también a los jubilados, que dejarán de cobrar.
¿Qué hago yo apología del delito azuzando la evasión y el no pago? No lo creo. Lo que si hago es alertarles, que no sigan siendo víctimas de un fraude. Y si no es un fraude lo que veo, que el Seguro o el Gobierno demuestren que, quien cotiza hoy, como está el sistema, tiene las reservas y la certeza de la jubilación que el sistema le prometió.
El autor es director de la Fundación Libertad
