Cómo solucionar un reto si el diagnóstico se basa en percepciones y no en información pertinente y objetiva? ¿Cómo transformar un sistema educativo enfocándonos en una sola política pública ? ¿Cómo convertir a la educación en una prioridad nacional?
Cuatro décadas perdidas, talento desperdiciado y oportunidades que se deslizan entre los dedos . Hay expectativas. Un reclamo social que trasciende. Una juventud que no se conforma. Una sociedad que ya considera que la calidad de la educación es el segundo mayor reto nacional.
La encuesta del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS) AIP Panamá plantea la visión de ciudadanos quienes, inseguros en el diagnóstico, son certeros en la solución . A pesar de la falta de alineación entre los problemas educativos y sus respuestas, hay un clamor por un plan de educación que trascienda gobiernos. Aunque un 22.8% en todo el país así lo dice, cuando opina que se necesita “ un plan educativo más allá de cinco años”, queda claro que muchos no se han percatado que, después de un diálogo complejo , basado en acuerdos alcanzados por consenso, se lograron establecer 37 políticas públicas y 241 líneas de acción en cinco ejes: calidad, equidad, gestión, inversión y formación de docentes y directivos en el Compromiso Nacional por la Educación. Y sí, trascendió un cambio de administración . Lo relevante de esta experiencia facilitada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es que supera un periodo presidencial y es acogida como política de Estado por la actual administración. Lo novedoso de este acuerdo, Compromiso Nacional por la Educación, es que, del propio consenso, nace su mecanismo de seguimiento a la ejecución de las políticas públicas que se hace realidad a través de la Ley 59 de 1 de noviembre de 2018, que crea el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (COPEME).
Ocho sectores con agendas paralelas en muchos casos, convergieron en priorizar entre las 37 políticas públicas , cinco en particular, para el periodo 2019-2022, resaltando la relevancia de los sistemas de información para la toma de decisiones basadas en data dura y no, en percepciones o especulaciones. Acordaron la necesidad de un proceso de descentralización que acerque las decisiones estratégicas al centro educativo y que permita a la comunidad construir soluciones sobre las realidades de sus contextos. Concluyeron que es crucial la creación de un instituto de formación continua de educadores, supervisores y directivos permanente y multidisciplinario que supere las muy criticadas capacitaciones que causan frustración tanto en capacitadores como en quienes van a capacitarse, por no ofrecer las respuestas que requiere un educador ni las intervenciones que necesitan los estudiantes .
Hablar de salud física, mental, emocional de estudiantes y padres de familia, incluyendo, en el caso de los educadores, la ocupacional, no son temas que se traen a la mesa, cuando resultan críticos para el perfeccionamiento del sistema educativo. El COPEME opina lo contrario. Un enfoque holistico en salud, asegurará una escuela y. Una comunidad educativa saludable.
Trayectorias escolares completas que garanticen la atención temprana en lo educativo (0-3 años) y la conclusión de todos los niveles preuniversitarios se convierte en un eje crítico en un país en el que el 10% más rico tiene 14 años de escolaridad acumulada versus 5 años en el caso del 20% más pobre.
Estos argumentos y otros han sido repetidos por años. Lo sorprendente es que en 2020, parece que ha dejado de ser la argumentación entre expertos y se ha convertido en un reclamo social. Una ciudadanía que ya entiende la relevancia de lograr políticas educativas de Estado y reconoce que se trata de la segunda prioridad nacional, reivindica el esfuerzo de tantos que se han cerciorado en transmitir el mensaje que no es una aparente prosperidad postreversión del Canal de Panamá, lo que hará de nuestro país, uno de oportunidades para todos.
Es garantizar educación de calidad para cada panameño lo que hará la diferencia . No sabemos cuánto talento se pierde al no tener acceso a educación de calidad: 452 mil niños, niñas y jóvenes entre 0 y 17 años son pobres multidimensionales. ¿Tenemos derecho a sentenciarlos desde el vientre de sus madres? Un 77.3% piensa que ofrecer igualdad de oportunidades educativas es crítico. ¿Escucharemos el clamor ciudadano? Me atrevo a decir que lo políticamente correcto es un rotundo sí. ¡Sí a las políticas educativas que trascienden gobiernos; sí a la educación de calidad para todos; sí a los planes educativos a largo plazo! ¡Sí al Compromiso Nacional por la Educación!
La autora es abogada y docente