Ciertamente, en este último año la felicidad ha estado desaparecida. Eso es comprensible, pues sabemos que el desánimo, la preocupación, la ansiedad y la tristeza se han hecho presentes en la vida de muchas personas alrededor del mundo debido a la incertidumbre que ha generado la Covid-19. Ha sido una especie de rapto que nos ha quitado temporalmente los habituales momentos de felicidad en nuestro diario vivir.
Esta situación de crisis no debe ser un obstáculo para nuestra felicidad. Más bien, puede ser ocasión de una nueva perspectiva para crecer hacia nuestra plenitud.
Ya está comprobado que los seres humanos poseemos en nuestro ADN lo necesario para afrontar dificultades y el coraje para seguir adelante. Ahora más que nunca, tenemos que demostrarlo.
Hoy, 20 de marzo, se celebra por noveno año el día internacional de la felicidad.
En las circunstancias actuales, resulta una fecha emblemática para atender con mayor compromiso el llamado de la ONU a ser más conscientes acerca de la importancia de la felicidad en la vida. Los gobiernos de los países han de incorporar políticas que ayuden a mejorar el nivel de vida de la población, donde el bienestar y la felicidad se conviertan en una realidad posible en el día a día, primordialmente con la Covid-19.
Si no sabías que hoy se celebraba este día, desde este año anótalo en tu agenda para que no lo olvides. Esta iniciativa, propuesta por la ONU, se inspiró en el reino de Bután, país que desde 1971 reemplazó su indicador de producto nacional bruto por el de felicidad nacional bruta, con el que mide mejor el nivel de bienestar de su población. Este indicador holístico evalúa nueve puntos: el bienestar psicológico, el uso del tiempo, la vitalidad de la comunidad, la cultura, la salud, la educación, la diversidad medioambiental, el nivel de vida y el gobierno.
Las mayores lecciones que nos ha dejado esta pandemia guardan relación con voltear nuestra mirada hacia lo que es prioritario en nuestra vida, y que hemos estado descuidando por mucho tiempo. Dentro de ese nuevo orden del que tanto se habla, ¿existirán oportunidades de un mundo feliz? Hay que reflexionar, ¿tiene futuro la felicidad?
Sí, 2020 nos sacudió con fuerza. Fue un año sin precedentes en el que algunos hemos sido testigos, otros han sido víctimas. Aun así, necesitamos volver a nuestras actividades y deberes, incluyendo el más olvidado: el deber de ser felices. Es una responsabilidad fundamental que debemos asumir para rescatar la felicidad, lo cual, si bien es cierto que pareciera difícil por la coyuntura del hoy, no resulta imposible. Simplemente, hay que redoblar esfuerzos y no volver a perderla de vista.
La felicidad es un estado bioquímico de grata satisfacción espiritual y física, que nos hace sentir dicha, paz y gozo. Además, nos genera la sensación de sentirnos llenos de vida, realizados y saludables. La búsqueda y conquista de la felicidad sigue siendo el impulsor esencial de nuestra existencia. Hay que ayudarnos a lograr ese nivel deseado de felicidad, comenzando por practicar más frecuentemente los hábitos sencillos del perdón, el afecto, la gratitud, la amabilidad, la empatía y la compasión.
Sé que no es fácil lidiar con el tema de la felicidad en estos tiempos tan delicados, pero resulta inexcusable hacerlo, pues no podemos darnos el lujo de desatender o descuidar el qué hacer y cómo hacer para que la felicidad vuelva a reinar más frecuentemente en nuestras vidas. Se trata de un auténtico esfuerzo y una aspiración suprema, sin pretender que, de la noche a la mañana, todo se vuelva mágico. Pido para que el entusiasmo se apropie de nuestro ser y podamos ir dejando atrás lo que estos últimos doce meses nos ha causado: estrés, dolor, preocupaciones, ansiedad y tristezas. Juntos podemos crear una sociedad más sólida si nos reponemos de esta pandemia, aprendemos la lección y damos las mejores respuestas.
En fin, honremos este día internacional de la felicidad, no nos quedemos con los brazos cruzados. Tomemos la decisión de vivirlo con mayor ánimo, descubriendo las bondades del presente y cultivando la esperanza de que un mañana mejor es posible para todos.
¡Feliz día de la felicidad!
El autor es escritor y ‘coach’ de vida feliz