CAPIRA, Panamá. La historia revela que los caballos desempeñaron una función fundamental no solo como medio de transporte y comercialización de productos, sino también en los intercambios sociales que permitieron el desarrollo y sobrevivencia de los pueblos.
La importancia que para los pueblos tenían estos nobles animales comenzó a desaparecer a medida que los adelantos tecnológicos produjeron nuevos sistemas de transporte.
En nuestros días seria difícil y hasta incomodo ver trotar un caballo por la Avenida de Las Américas, en el distrito de La Chorrera, en el centro del distrito de Capira o en plena Vía Interamericana.
Estos animales quedaron relegados para las faenas del campo y actividades especiales como las corridas de toros, los rodeos, exhibiciones en ferias y hasta para pasear en las playas de Panamá Oeste.
Sin embargo, en esta misma región existen comunidades donde todavía es el principal medio de transporte y comercialización del producto. Es el único medio que las comunidades apartadas del distrito de Capira tienen para comunicarse con el resto del país.
En estas comunidades se puede apreciar a niños con su uniforme escolar sobre uno de estos animales, a mujeres que se arriesgan a cruzar un río arriba de estos animales con un hijo en la cincha y otro dentro de una sabanilla que cuelga de su hombro.
Una de esas comunidades es Ciri de Los Sotos, en el distrito de Capira, donde su población de más de 2,083 habitantes los utiliza para actividades, como trasladar sus productos hasta donde llega el transporte público.
También los utiliza para que sus hijos vayan a las escuelas, para llevar a sus enfermos en busca de atención médica y como medio de transporte para aliviar el largo recorrido que representa caminar desde donde los deja el transporte público hasta sus hogares.
En esta comunidad del distrito de Capira con malos caminos de producción, pocos mercados de comercialización rural, la ausencia de un regular servicio de transporte colectivo, donde no hay energía eléctrica o teléfono público el caballo sigue siendo un medio vital de comunicación entre los pueblos.
Elías Martínez, morador de Ciri de Los Sotos, explicó que la comunidad tiene un gran respeto por estos animales, a los cuales se les encuentra sueltos en los espacios vacíos de la comunidad o bien amarrados y equipados para trasladar personas o mercancía.
En Ciri De Los Sotos existen comunidades que están a cinco horas a caballo de la comunidad Tres Hermanas, lugar a donde llegan, con mucha dificultad, los carros de doble tracción del transporte colectivo.
Un joven, quien gritó que se llamaba Pedro, cuando junto a otros compañeros trataba de subir una pendiente de la comunidad Tres Hermanas, expresó que venía desde El Nancito a buscar a unos familiares. Llevaba dos horas a caballo.
Martínez dijo que existen ocasiones donde los animales llegan tan cansados al centro de Tres Hermanas, que sus dueños tienen que quedarse en la comunidad para alimentarlos, darle agua de beber y esperar a que se repongan.
Desde el centro de Tres Hermanas hasta el lugar donde se encuentra el estacionamiento de los carros de transporte público existen varios kilómetros de calle en mal estado, llena de fango y barro.
También explicó el campesino que todos los pobladores tienen un gran respeto por los animales ajenos, es decir se pueden quedar días en espera de su propietario y a nadie se le ocurre tomarlos prestado.

