Desigualdad social

Filosofía, sindemia y capitalismo

No hay duda de que vivimos tiempos difíciles caracterizados por una gran incertidumbre mundial producto del SARS-CoV-2 causante de al Covid-19 y que ha provocado tantos estragos de diversas índoles, pero, sobre todo de salud pública. Para entender este proceso epistémico utilizamos el concepto de “sindemia” qué ha sido desarrollado por antropólogos médicos y que la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, la define como: “Cuando dos o más epidemias interactúan de manera sinergística y contribuyen por el resultado de su interacción al exceso de enfermedades, en una población determinada. Esta sería la primera sindemia del siglo XXI”. Es decir, una triada de pandemias a saber: la pandemia viral del coronavirus, la pandemia de enfermedades crónicas (diabetes, cáncer, VIH, etc.) y a ello hay que sumarle la pandemia de desigualdad socioeconómica, que es una categoría incorporada desde las ciencias sociales. Estas tres pandemias constituyen una sindemia y hay que ver cómo interactúan entre ellas para medir sus efectos en el daño a la población.

Esta síntesis de sindemia y crisis capitalista, caracterizadas por su carácter desterritorializado y globalizado, parece tener un fin apocalíptico si las sociedades en riesgo no se rebelan contra un sistema que promueve la injusticia y defiende los intereses corporativos del capital financiero, que sólo expresan las profundas desigualdades estructurales de nuestra sociedad y las brutales injusticias existentes. El sistema capitalista implementa la necropolítica para reconfigurar el mundo, exacerbando el individualismo exponencialmente; sólo hay que ver como Estados Unidos está comprando todas las vacunas contra la Covid-19 y las que están por producir dejando al resto del mundo a su suerte.

Ante este panorama tan sombrío la gran incógnita que surge es ¿cuál es el papel de la filosofía en estos momentos, en que ni aún la ciencia nos da certezas? La pregunta parece devastadora para la filosofía, pero, en su dimensión crítica, reflexiva, y totalizadora de la realidad, permite la fundamentación de una epistemología humanista asentada en una racionalidad ética, sobre la racionalidad instrumental, que sólo perpetua mitos sociales de eficiencia y eficacia capitalista. La pandemia por sí misma no vencerá al capitalismo, ni lo devastará a pesar, de su severa crisis, como señala Agustín Nazareno Mozzoni: “los virus no hacen revoluciones. La perversidad y la voracidad del capitalismo aparentemente asediado por un microorganismo de 120 nanómetros no pueden permitirnos el lujo de obnubilarnos ante los autoritarismos y las falsas recetas”. La reflexión filosófica sobre la situación actual es en sí, de gran trascendencia ética y epistémica ya que no se sabe el alcance final de esta crisis.

A pesar, del discurso pesimista de los escépticos, los que luchamos por la transformación social, económica y el bienestar colectivo, confiamos en que otro mundo es posible y que la utopía que parece inalcanzable nos enseña a caminar.

El autor es filósofo e historiador

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