Ante la falta de acción por parte de los organismos de control: o el gobierno se controla o tocará controlarlo.
En nuestro sistema de gobierno están establecidos ciertos balances. La Asamblea fiscaliza al ejecutivo, la Corte a la Asamblea, la contraloría fiscaliza el gasto público, el Ministerio Público se encarga del delito, la Autoridad de Transparencia fiscaliza que las instituciones cumplan con las leyes de rendición de cuentas y la Defensoría del Pueblo vela porque se cumplan los derechos de los ciudadanos.
Ahora, ¿confía usted en que algunas de estas instituciones están cumpliendo el rol para el que fueron creadas? Más allá de la falta de confianza en las instituciones, que es un mal generalizado en gran parte del mundo, hay en Panamá una verdadera ausencia de los organismos de control.
Noticias como los aumentos en gastos de movilización, subsidios empresariales que representarían miles de millones menos en impuestos, opacidad completa en la gestión de las Juntas Comunales y muchos otros escándalos parecen ser el día a día. Esto hace que corramos el riesgo de convertirnos en ciudadanos indolentes ante el mal actuar gubernamental, algo que ya está siendo evidenciado por la famosa frase “robó pero hizo” y que evoca la situación actual de países como Venezuela, donde el ciudadano da por sentado que el gobierno simplemente no existe o, peor, que es un estorbo para sus actividades diarias.
Estos actos suceden porque el abuso del poder siempre está midiendo dónde está el límite y, si el límite no llega, ese abuso sigue su camino, un paso a la vez, siempre un poco más audaz, aprovechándose de la falta de control y de indignación ciudadana.
En el escenario donde los organismos de control no realizan su trabajo solo quedan dos vías: el periodismo o la organización social. La primera vía ya la hemos visto en nuestro país, son precisamente los medios los que alertan a la población de estos actos, lo que ha generado, por ejemplo, que en todas las encuestas la mayor preocupación de la ciudadanía sea la corrupción.
La segunda vía es la que debemos fortalecer: la vigilancia ciudadana. Hay leyes como la de Transparencia o la de Descentralización que dan herramientas para hacer vigilancia ciudadana, que deben ser usadas por las organizaciones de sociedad civil.
Ambos, periodismo y sociedad civil organizada, deben fortalecerse, porque son esas instituciones de las que tenemos que echar mano si queremos ejercer la premisa: o el gobierno se controla o tocará controlarlo.
El autor es director ejecutivo MOVIN
