Hablar de la figura del cacique Inapakiña es hablar del verdadero gestor de la Reserva Comarcal. Uno de los grandes caciques que ha vivido en nuestra Comarca. No obstante, esta figura ha sido ignorada a través de los años por los autores panameños, y lo más triste, por los mismos kunas. Por esta razón, a través de este prestigioso diario quiero resaltar su figura y algunos hechos históricos que no solamente tuvieron que ver con Kuna Yala. El cacique Inapakiña nació en el año 1873 y falleció el 13 de junio de 1938, causando una tristeza muy honda entre los grandes sailas y líderes de aquella época. Inapakiña vino a tomar posesión de su cargo como cacique de todos los kunas el 7 de julio de 1908, cuando nuestro país daba sus primeros pasos como un país soberano y independiente.
Estuvo conversando con el Dr. Belisario Porras para que el gobierno aprobara la ansiada Reserva porque los caucheros estaban entrando sin el permiso de las autoridades locales a aguas de Kuna Yala, intimidando a los propios kunas. Así fue que el 15 de mayo de 1914 estuvo solicitando un Resguardo al gobierno nacional para evitar la entrada de los caucheros sin el previo permiso. Después de varios intentos logró que la Asamblea Nacional aprobara la ley 59 de 1930 de 12 de diciembre sobre la Reserva Indígena. Él mismo lo dijo en su momento, refiriéndose a las tierras de Kuna Yala: "Una tierra para labrar para nuestra tranquilidad, seguridad de las futuras generaciones y el libre desarrollo de mi cultura y para el bien de nuestros hijos". Inapakiña fue el único cacique que fue reconocido con el título de General de la Brigada por los gobiernos de Colombia y Panamá.
Uno de los ilustres panameños, el Dr. Carlos A. Morales sí parece conocer la historia de nuestra región cuando se refiere a Inapakiña como uno de los grandes caciques que ha vivido en la comarca Kuna Yala. En uno de los artículos publicados en un diario de la localidad en 1982, el Dr. Morales se refiere a Inapakiña en los siguientes términos: "Es solamente al final de la década de los años 20, cuando es posible que Inapakiña vea convertido en realidad el fruto de sus luchas y desvelos: la Reserva Comarcal, que le daba cierta tranquilidad para evitar la intromisión de elementos extraños caracterizados por la voracidad y el ánimo de explotación de sus tierras y hombres.
En estos momentos, el pueblo de San Blas tendrá que convertirse en muchos Inapakiñas porque nuevamente empiezan a surgir elementos que desean arrebatarle al pueblo kuna sus riquezas forestales y culturales. Yo pienso que es urgente que el nombre de este gran personaje desconocido para nosotros pero no para los kunas, sea reivindicado para la Historia de Panamá". Sin embargo, el propio Dr. Morales era consciente de que al líder kuna no se le había dado el lugar que le correspondía: "Uno se pregunta, ¿cuál ha sido el motivo por el cual ha sido ignorado a través de los años? Y también se pregunta ¿han sido intereses creados en mantener en el anonimato a este precursor de la Reserva Comarcal", (artículo publicado el martes 29 de julio de 1982).
El saila Niga Pereira, (q.e.p.d.), de la comunidad de Mamidub, era uno de los mejores conocedores de nuestra historia y cuando una vez fui a visitarlo tratando de recavar suficiente información sobre el cacique Inapakiña, me dijo con desilusión lo siguiente: "Muchas verdades sobre nuestra historia y de nuestros grandes personajes se han tergiversado. Si nuestra propia gente se ha dedicado a ignorar a algunos de nuestros grandes personajes, qué se espera de los autores no kunas". Uno de los últimos libros sobre nuestra historia y de nuestros grandes caciques que ha sido publicado en Inglés, es A PEOPLE WHO WOULD NOT KNEEL (Un pueblo que no se arrodillaba), de James Howe, si bien es cierto que contiene datos de gran relevancia sobre nuestra historia, al hacer comparaciones de nuestros caciques cae en el subjetivismo al resaltar la figura de un personaje en especial, ¿o es que las personas que le dieron datos sobre nuestros personajes tenían otra intención?
Uno de los pocos historiadores que reconoció el esfuerzo y la verdadera historia de nuestro cacique Inapakiña es el renombrado historiador colombiano Eduardo Lemaitre. En su libro Panamá y Su Separación de Colombia hace mención del significado del valor del cacique Inapakiña cuando manifiesta: "Ninguna que tuviese el significado e importancia de la del cacique Inapakiña, señor indisputado de toda la populosa tribu de los indios kuna, diseminada a lo largo del archipiélago de San Blas...resolvió viajar a Titumate, para entrevistarse con Ortiz a donde llegó a fines de diciembre" (Lemaitre 208).
Por otra parte, en 1932 nuestro personaje estuvo participando de lleno en la vida política apoyando al Dr. Harmodio Arias Madrid. Inapakiña vio en el Dr. Arias a un buen candidato, más cuando se le presentaba la posibilidad de que los problemas de Kuna Yala iban a ser resueltos de una manera positiva. Antes de las elecciones estuvo conversando con doña Carmen M. De Arias, madre del Dr.Harmodio Arias. Asimismo estuvo trabajando y sacrificándose para la obtención de Puerto Escocés o Asentamiento Escocés, como lo llamó en su momento la doctora Reina Torres De Araúz. Puerto Escocés fue el lugar donde los escoceses se establecieron por los años 1699 y 1700. En aquellos años se desató una epidemia causando la muerte de muchos escoceses.
En 1914 el Cacique Inapakiña encontró el lugar deshabitado, pero delicado por las enfermedades del pasado. Llamó a los mejores neles y curanderos y entre todos estuvieron luchando y saneando el lugar. Al año siguiente, 1915, obtuvo por fin Puerto Escocés. Actualmente es uno de los lugares más visitados por los turistas. Se han llevado a cabo importantes proyectos por los ingleses, tales como la operación Raley, Nuevo Mundo y otros, para averiguar sobre los barcos que se hundieron en el pasado. Ojalá, pues, que a través de esta publicación se tome conciencia sobre nuestra realidad y que se tomen en serio los temas de nuestra historia. Uno de mis mayores deseos es que la verdadera historia de este gran personaje sea conocida en el ámbito nacional para que su labor y obras no se pierdan, y que se le reconozca en su justa dimensión

