Otros habitantes

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La flor de la bandera española que adorna parques y algunas calles de la ciudad.

Fauna y flora urbana Jorge Ventocilla/Instituto Smithsonian

Polvo somos, seremos ni aire, ni fuego, ni agua sino tierra, solo tierra seremos y tal vez unas flores amarillas Pablo Neruda

Pocos los escogidos por la Musa, como Neruda, que pueden traducir lo que ven o sienten en versos así. Salió en nuestro jardín -tras mucha espera- la flor de Canna que aquí mostramos; pequeño gran acontecimiento que dio pie a informarnos un poquito mejor sobre estas plantas.

La familia botánica Cannaceae comprende un género único, Canna , y agrupa medio centenar de especies herbáceas originarias todas de América tropical. Las variedades domesticadas tienen flores grandes y coloridas y son muy populares como ornamentales. Ponga atención y las distinguirá en verjas entre calles, bordes de aceras y parques de la ciudad.

Banderola le dicen también en el interior del país. Bandera, chancle o coyol en otros países americanos. Crecen a partir de semillas o de rizomas; gustan de mucho sol y suelos húmedos, aunque se adaptan bien a diferentes condiciones. Además de sus flores, el follaje puede ser atractivo, con tonos verdes y rojizos.

Hoy en día las Canna se han naturalizado en lugares tan lejanos como Hawai, Fiji -"(.) frecuente en los poblados, a lo largo de las carreteras, en plantaciones de cocoteros, claros en el bosque y en las quebradas", cita un reporte técnico de Fiji-, Samoa, las islas Cook y Mar-shall, la Micronesia, Tonga y Vanuatu. A veces son consideradas una plaga en Nueva Zelanda.

Uno de los abalorios de semillas naturales más usados en joyería proviene de Canna indica , planta de semillas negras, sumamente duras y perfectamente esféricas. Las usan incluso en la distante India para hacer collares y rosarios. La especie fue nombrada por el celebre naturalista sueco Carl von Linne, quien por lo visto pensó equivocadamente que provenía de la India.

Contrario a lo que pasa con las variedades cultivadas, sus flores son muy pequeñas y únicamente rojas. La raíz es fibrosa pero agradable si se le cocina. En las Indias Occidentales hacen harina de ella.

Otra especie muy valorada es la Canna edulis , la achira del Perú. Crece hasta los tres metros de altura, y desde tiempos prehispánicos se le ha sembrado en valles abrigados de México, las islas del Caribe, hasta Argentina. Hoy también la siembran en Hawai, Australia, Vietnam e Indonesia, por sus rizomas comestibles.

En el Perú los rizomas se suelen consumir asados, como el camote, y así se venden en los mercados de la sierra. La harina es de fácil digestión, apropiada para niños, ancianos y personas con problemas digestivos. La preparación más usada, la que se conserva por más días, se denomina achira waik'o en quechua.

En algunos pueblos la achira sirve todavía para comerciar con vecinos, en trueque por otros productos. En el Cuzco siempre estará presente en la fiesta del Corpus Christi. He leído que cada vez se cultiva más achira en Vietnam, y que con ella producen fideos de alta calidad y valor nutritivo.

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