Una joven, de la isla de Ustupu en Guna Yala, se acercó a un policía del Centro de Salud donde trabajaba para contarle que el doctor, durante un examen de papanicolau, le introdujo su pene. El policía le aconsejó presentar una denuncia.
Meses después se entera que su hermana, menor de edad, dijo haber tenido una experiencia similar con el mismo doctor, entonces ambas presentaron la denuncia. El denunciado ganó las elecciones como diputado del circuito 10-2, por lo que el caso pasó a ser investigado por la Corte Suprema de Justicia.
Al mismo tiempo, hubo otra denuncia contra el mismo diputado por actos libidinosos. Esta denuncia fue retirada por la víctima antes de llegar a juicio.
La diputada Mayin Correa, respaldada por los diputados Gabriel Silva, Ana Giselle Rosas, Génesis Arjona y Juan Diego Vásquez, presentó una propuesta para separar del cargo al diputado, mientras los diputados del PRD, liderados por el jefe de bancada Pedro Torres y el secretario general del partido Pedro Miguel González, respaldaron a su compañero diciendo que tenía argumentos para demostrar que se trataba de una persecución política.
El presidente Laurentino Cortizo dijo que las acusaciones eran muy delicadas y que él, en su lugar, se separaría del cargo.
El juicio debe iniciar este miércoles 7 de abril. Un juicio donde las partes no están en igualdad de condiciones. Por un lado tienes a dos jóvenes de una remota comunidad indígena, que han sufrido presiones por haber seguido adelante con su denuncia y, por el otro lado, un diputado de la República con el respaldo de su bancada, del PRD, y que no dudó en defenderse en conferencia de prensa desde la propia Asamblea Nacional.
Esta sería la primera vez que un diputado enfrente un juicio frente a los Magistrados de la Corte. En el 2018, el entonces diputado del PARLACEN Ricardo Martinelli, renunció a su curul justo antes de iniciar el juicio por pinchazos telefónicos. También en el 2018, el exdiputado Mario Lazarus consiguió una suspensión del proceso al llegar a un arreglo con la familia de Ruth Parreño, joven de 14 años que murió después de ser atropellada y abandonada en la calle.
Esta podría ser la oportunidad de demostrar que ciudadanos comunes pueden recibir justicia frente a los poderes políticos o reiterar la percepción de impunidad que abraza a los diputados, en un país donde todos somos iguales ante la ley pero siempre hay algunos más iguales que otros.
La autora es miembro de Movin y conductora de Sal y Pimienta
