Desde que surgió la revolución industrial, el hombre se ha alejado notablemente de los ciclos naturales de la tierra, pensando en que tiene el dominio sobre la naturaleza, y que los recursos naturales son infinitos. El resultado de esto ha sido nefasto para el ambiente, pues los problemas ambientales, como la contaminación del aire y del agua, la deforestación, la erosión del suelo, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, entre otros, se han agravado cada vez más y de forma creciente.
Si queremos vivir en un mundo saludable, con calidad de vida y bienestar social, no podemos continuar con el mismo modelo económico actual que se caracteriza por su esquema lineal, según el cual se desarrollan etapas sucesivas de extracción, procesamiento, utilización y eliminación de productos y materiales, con el agravante que durante el proceso, se originan residuos y subproductos susceptibles de ser retornados o reincorporados al circuito productivo o al ciclo natural, pero que, en cambio, son despreciados y destinados a su eliminación por incineración, destrucción o depósito en vertederos, lo que genera múltiples impactos ambientales y hace que este modelo lineal sea insostenible.
A grandes rasgos, lo que hace el modelo económico lineal es extraer los recursos de la tierra para fabricar productos o mercancías, usarlos y luego tirarlos. Es decir que es un proceso de transformación que empieza con la extracción de los recursos naturales y que finaliza en la generación de residuos. Pero para que esto ocurra, hacen falta recursos que cada vez son más limitados y cuya eliminación representa un alto coste ambiental.
En contraposición al esquema o modelo económico lineal, la economía circular, conceptualmente, es “restauradora y regenerativa”, al propiciar que materias primas, productos y servicios mantengan su valor y utilidad de modo permanente, desde la fase de diseño de dichos productos y servicios, hasta el final de su ciclo de vida útil.
La economía circular aboga por esquemas de pre y post producción que mantengan a los productos, subproductos y residuos valorizables en servicio durante un largo periodo, procurando su reutilización una y otra vez.
La economía circular es un concepto económico que se enmarca en el desarrollo sostenible, y cuyo objetivo es la producción de bienes y servicios, reduciendo el consumo y el desperdicio de materias primas, agua y energía. En fin, se trata de un modelo que considera tanto los aspectos económicos, como los ambientales y sociales, basado en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de recursos, productos, servicios, residuos y materiales.
Es importante destacar que ya existen varios países que han adoptado algunas iniciativas dentro del modelo de economía circular para asegurar un futuro sostenible, como Dinamarca, Noruega, Canadá, Australia y Japón, entre otros.
En nuestro país, el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) ha promovido la creación del Centro de Economía Circular, en conjunto con el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) y el Sindicato de Industriales de Panamá (SIP). Con este centro se espera realizar la transformación progresiva del actual Centro Nacional de Producción Más Limpia hacia la implementación de la Economía Circular en el sector privado, así como el apoyo, en conjunto con Mi Ambiente, para desarrollar iniciativas en el sector público.
Bajo este marco, se encuentran en desarrollo los convenios que buscan el apoyo del Centro Nacional de Producción Más Limpia para fortalecer el cumplimiento de la Ley 6 de 2017, que establece la gestión integral de residuos en las instituciones públicas y la adecuación ambiental de los sectores productivos, para priorizar la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en las estrategias de fortalecimiento y su competitividad ambiental en el sector empresarial.
En MiAmbiente somos conscientes de la urgencia con que se requiere desarrollar la agenda 2030, aprobada en septiembre de 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas, para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los cuales fueron adoptados por Panamá mediante Decreto Ejecutivo No.393 de 17 de septiembre de 2015.
Cabe mencionar que la economía circular está directamente relacionada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, por lo que sus principios deberían ser pilares para tomar acciones que permitan avanzar en la agenda 2030.
Nosotros como país podemos apostar por una economía circular para lograr un desarrollo sostenible y humano, pero será necesario un cambio significativo de paradigma y actitud ante este nuevo reto, a la vez que se abre la oportunidad para alcanzar mayor productividad con menos materias primas y el vertido mínimo o cero de los residuos generados.
Para poder alcanzar lo anterior se requiere de un cambio de cultura, ya que hasta ahora el hombre ha tenido un comportamiento egocéntrico, desprovisto de la percepción consciente de sus limitaciones y de las consecuencias que generan las actitudes irresponsables.
En fin, para poder transitar de la economía lineal a la circular hace falta un cambio de actitud y esto se logra a través de la educación ambiental.
Además de lo anterior, también hace falta la máxima colaboración entre los ciudadanos, el gobierno, ONG y el sector empresarial, ya que el compromiso tiene que ser de todos.
El autor es director nacional de Verificación del Desempeño Ambiental de MiAmbiente
