Finalizando el mes de la patria reflexiono acerca de la nacionalidad panameña y de los personajes que han defendido en distintas épocas este concepto, que algunas veces pareciera olvidarse. Hay figuras que son un ejemplo de lo que es sentir amor a la patria. Una de ella es Rufina Alfaro, la heroína santeña que lanzó el primer grito de independencia el 10 de noviembre de 1821 y, que junto al pueblo, se tomó el único cuartel español del lugar, con palos y piedras, para luego realizar el cabildo abierto y proclamar la independencia de Panamá de España. Su hazaña es uno de los sucesos de mayor valor por el nacionalismo demostrado entre los pobladores de La Villa de Los Santos.
Otra figura del nacionalismo es el doctor Justo Arosemena, abogado panameño formado en Colombia, que luchó por la separación del istmo y que logró la creación del Estado Federal de Panamá, en 1855.
Ese mismo año se dio un hecho que puso en relieve la dignidad nacional: el incidente de la tajada de sandía. El pariteño José Manuel Luna le reclamó al estadounidense Jack Oliver el pago de un real por la sandía consumida, pero Oliver en tono despectivo se negó, lo que dió como resultado un combate en donde mueren cerca de 18 personas.
El cholo Victoriano Lorenzo también se ganó un papel en la historia. Este hombre íntegro y culto, luchó al lado de los liberales en la guerra de los mil días para defender a su pueblo indígena de las atrocidades a las que era sometido.
Durante la separación de Panamá de Colombia, el 3 noviembre de 1903, destacó el papel de nuestro primer presidente, Manuel Amador Guerrero, quien logró el apoyo de Estados Unidos y del general colombiano Esteban Huertas. No podemos olvidar la colaboración de la provincia de Colón, cuyos habitantes impidieron el ingreso del Batallón Tiradores a la ciudad de Panamá y estaban dispuestos a tomar las armas, aunque tras aparecer el barco de guerra Nashville, de Estados Unidos, ello no fue necesario.
En la historia reciente, definitivamente que el movimiento inquilinario de 1925 y la gesta del 9 de enero de 1964, en especial esta última se recuerda como uno de los momentos de mayor conciencia patria. Los estudiantes del Instituto Nacional y el pueblo, indefenso, se enfrentaron al ejército de EU tras impedírseles izar la bandera nacional en la antigua Zona del Canal.
Con la firma de los tratados Torrijos–Carter, no puedo pasar por alto, la figura del general Omar Torrijos, considerado por muchos como un verdadero nacionalista, que logró devolver el Canal a Panamá.
Estos y otros grandes personajes que por motivo de espacio no los menciono, pero que no dejan de ser importantes, son el reflejo de lo que ha sido nuestra nacionalidad durante más de 186 años. Sus corazones latían, con emoción, por ésta su querida tierra.
Panamá es un país chico, pero de tanto impacto para la comunidad internacional. Es una tierra privilegiada, por eso debemos siempre amarla con todo el corazón y sentirnos orgullosos de nuestra identidad nacional.
