Ricardo Martinelli se dirigió ayer a la Nación en un discurso contra empresarios, medios y oposición, a los que solo le faltó recordarles las tres “p” de Noriega: “Plata para los amigos, plomo para los enemigos y palo para los indecisos”.
La única diferencia con aquella época es que ahora gozamos de una democracia que nos costó mucho a la mayoría de los panameños. Y como ayer, hoy tendremos una vez más que defender nuestra democracia.
Martinelli parece no entender que él es presidente de todos los panameños, pues su discurso ante la Asamblea ayer fue abiertamente de confrontación, tal como también lo hacía Noriega en esos aciagos días de su dictadura.
Compartimos con el gobierno su deseo de reducir la pobreza, de combatir la inseguridad y de hacer un país mejor, pero no a cambio de cerrar los ojos ante la corrupción. La misión de La Prensa y de sus periodistas es decir la verdad siempre. Y hoy, más que nunca.
