La actitud del consorcio Grupo Unidos por el Canal (GUPC) en las negociaciones que entabló ayer con la Autoridad del Canal de Panamá es poco seria.
La oferta de adelantarle 100 millones de dólares que hizo la Autoridad a GUPC para tratar de llevar adelante las obras fue generosa, pero el consorcio ni siquiera tuvo la cortesía de responder directamente a su contraparte en la mesa de negociación, sino que lo hizo a través de los medios de comunicación.
¿Qué seriedad tienen estos empresarios? Pero, además de su falta de tacto, su contraoferta resulta ofensiva: pidieron al Canal desembolsar nada menos que 400 millones de dólares.
Ante un escenario así y la casi inexistente disposición al diálogo, parece bastante claro cuál será el futuro de estas conversaciones.