El despilfarro de nuestros impuestos es de escándalo. La contralora hace fiestas faraónicas que justifica diciendo que son de aniversario y no de Navidad. ¿Cuál es la diferencia? El Gobierno dispone de millones de dólares para la parranda del Carnaval –cosa que le criticó a los presidentes anteriores–, pero hay gente muriendo de dengue.
Podrían destinar dinero a campañas de prevención, pero prefieren seguir con propaganda en beneficio de su candidato. Presumen de construir hospitales por más de mil millones de dólares, pero un mosquito hace estragos en una ciudad que acumula más basura que en los últimos 40 años.
¿Es que ni para recoger basura sirven? Y encima de todo –en nuestras narices– sufragan el clientelismo de su campaña política con nuestro dinero. La única diferencia con los otros partidos es que tienen un nombre distinto, pero son lo mismo.