Son las empresas de siempre; los métodos de siempre; las sospechas de siempre: el patrón de siempre. El Gobierno ha comprometido el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas de los años 2015 a 2019 en contratos llave en mano que suman más de mil millones de dólares para compañías, como Odebrecht, en la víspera misma del Carnaval.
Varias fuentes califican la contratación de irresponsable y onerosa, pues calculan que ampliar parte de la Interamericana podría costar un tercio menos de lo pactado por el Gobierno.
Pero ya ni siquiera cubren las apariencias. Si esta administración se reelige, terminaremos pagando más impuestos que nunca, porque toda fiesta tiene su final y esta, en particular, nos dará una resaca brutal, porque mientras unos pocos llenarán sus bolsillos, el resto tendremos que pagar las colosales facturas de esta obscena “fiesta del cambio”.