¡Me importa un rábano!

¡Me importa un rábano!
El rabanito es perfecto para ensaladas: es refrescante, crujiente y lindo

Ana Alfaro Especial para La Prensa revista@prensa.com Su nombre científico es Raphanus sativus, y hace tanto tiempo que forma parte de la dieta del hombre, que no se sabe a ciencia cierta de donde proviene, aunque —según The Oxford Companion to Food— la mayoría de los botanistas creen que salió del occidente de Asia y que su ancestro era el Raphanus raphanistrum (recuerden que sativus se refiere a que es cultivado, no silvestre; de ahí lo de sativa de la Cannabis) pero existe una gran posibilidad de que se hayan entremezclado varias subespecies.

Heródoto (Grecia, siglo V a.C.), que es más conocido por sus fábulas que por las historias verdaderas, decía que en la gran pirámide de Keops en Egipto había inscrito un texto sobre la cantidad extraordinaria de rábanos consumidos por los obreros que la construyeron. Si hubiera escuchado los intríngulis de nuestra política hubiera envidiado la imaginación fértil del relator. Tengo esta imagen mental de un escribano trascribiendo un edicto: “El faraón ha declarado la obra de urgencia notoria, por lo que además de la ración de puerros y ajo, tendrán una ración extra de rábanos, pero solo si están inscritos en el partido”. Y al que le importara, ni modo, porque de seguro al faraón le importaba un rábano. Algunas cosas no cambian.

Los griegos conocían tres tipos de rábano, y que corresponden a las versiones largas y redondas de nuestra actualidad y a una variedad redonda, que varía de blanco a púrpura casi negra, que se cultiva en España.

Plinio (Roma, siglo I d.C.), describe otro tipo de rábano y dice que “era casi del tamaño de un bebé varón”. El rábano desapareció de la literatura europea con la caída del Imperio Romano, aunque supuestamente todavía se cultivaba, y no se volvió a mencionar hasta el siglo XIII, cuando lo describió Albertus Magnus. Luego siguieron otros escritores europeos, entre ellos el famoso herbolario Mattioli del siglo XVI, que describió un rábano de 45 kilos.

En Panamá básicamente conocemos dos tipos de rábanos: El gran rábano blanco oriental, que también se conoce por su nombre japonés de daikon, que significa gran raíz. Sin embargo, el que nos ocupa hoy es el otro, el rabanito rojo que es tan rico en ensaladas.

Otra de sus virtudes es su casi total carencia de calorías. Desafortunadamente, tampoco es uno de esos milagros de la naturaleza que están llenos de vitaminas y minerales con cero colesterol, etc. Sus bondades nutritivas se limitan a un poco de vitamina C y rastros de potasio, pero nada es perfecto.

Para lo que sí resulta perfecto el rabanito, con su exterior rojo y su interior níveo, es para las ensaladas veraniegas, especialmente en estos días de calor estival en que el solo pensar en prender el fogón ocasiona un surmenage.

Así que llamé a la chef Clara Icaza, del Limoncillo, y le pedí algunas ideas de cómo usar los rabanitos en ensaladas, ya que Clara es la reina de los vegetales y las texturas.

Me sugirió servir un filete frío, en rebanadas (o también funciona un rosbif de la sección del delicatessen del supermercado, claro), con los rabanitos cortados en palillos, y una vinagreta de hierbas frescas (perejil, eneldo, albahaca, cebollinas, etc.; omitir ajo ya que el rabanito pica de por sí solo y sería demasiado) con un buen aceite de oliva virgen extra, y discreción con el vinagre. Para no oscurecer el blanco del rabanito, yo no usaría vinagre balsámico.

También sugirió Icaza una ensalada de naranjas en gajo, con rabanitos picados y puesto que la naranja tiene su acidez natural, sugiere omitir el vinagre y aderezar simplemente con un aceite más delicado, como por ejemplo un aceite de almendras, avellana o nueces de Castilla (walnuts).

Por mi parte, una cosa que me encanta hacer con los rabanitos es un encurtido rápido. Se parten en rodajas y se les echa una cucharada de azúcar y media de sal. Se revuelven y se dejan macerar en esta mezcla. Al cabo de media hora a una hora, se escurren y ¡listo! Y todo esto, sin haber prendido la estufa.

LAS MÁS LEÍDAS

  • Registro del Cepanim inicia este mes y los pagos serán desde julio de 2026. Leer más
  • De la crisis a la esperanza: el rescate del marañón panameño en el Arco Seco. Leer más
  • Mides detecta más de 8 mil beneficiarios con autos, taxis y buses en programas sociales. Leer más
  • Pago de Cepanim 2026: así será el registro obligatorio para cobrar en junio. Leer más
  • Lotería Nacional: cambios en el sorteo del domingo 5 de abril por Semana Santa. Leer más
  • El Estado pagó medio millón para el Clásico, pero la Fedebeis se quedó con el premio. Leer más
  • El gasoducto del Canal de Panamá: La decisión correcta es la menos riesgosa. Leer más