Aunque la preocupación por la inflación perdió espacio en Argentina frente a los temores de una recesión desde que la economía comenzó a enfriarse en los últimos meses, el incremento de precios no desaparecerá este año. La inflación, que según estimaciones privadas fue de un 20% en 2008, caerá entre 5 y 10 puntos porcentuales, con un solo analista optimista que estimó que los precios subirán sólo un dígito. El consumo y la inversión se desaceleran rápidamente a medida que la recesión global vuelve más cautelosos a los argentinos y al sector empresarial. La caída de los precios de las materias primas frenó las presiones inflacionarias, pero también afectó los bolsillos de los productores agropecuarios, que hasta hace unos meses estaban repletos. “Aunque los precios globales más bajos de las materias primas y el menor nivel de actividad presionarían a la baja, la persistencia de la inflación que se refleja en los reclamos de aumentos salariales y la depreciación del peso mantendrían la inflación alta”, dijo Sebastián Vargas, economista para Argentina de Barclays Capital.
El crecimiento en la tercera economía de Latinoamérica promedió el 8.8% entre 2003 y 2007, pero cerró 2008 con una expansión de alrededor del 7%. Según analistas, en 2009 la economía crecería a un ritmo mucho menor y algunos hablan hasta de recesión. El crecimiento fue acompañado por una alta inflación y una fuerte polémica desde 2007 en torno al indicador oficial de precios, en medio de acusaciones de manipulación por parte del Gobierno para no reflejar la realidad. Grupos de consumidores, economistas y algunos empleados del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) acusaron al Gobierno de intervenir el organismo para que reporte una cifra de inflación menor a la real, con el objetivo de beneficiarse políticamente y reducir el pago de la deuda pública. Los funcionarios negaron cualquier alteración de los datos, pero están ampliamente desacreditados. Para el Indec, la inflación en los últimos 12 meses a noviembre fue del 7.9%, pero las estimaciones privadas rondan el 20%. Marina Dal Poggetto, directora de la consultora Estudio Bein & Asociados, estima que la inflación caerá al 12%, desde el 19% de 2008.
Mientras los precios de bienes comerciables se estancaron, el costo de los servicios, como la educación o la medicina privada, aumentará en proporción directa con las alzas de salarios previstas para el año próximo, que según la analista subirían un mínimo de 15%. “Una inflación un poco arriba del 10% no es un problema. Hay otros problemas en el orden de prioridades del país, pero tampoco hay estabilidad de precios”, dijo Dal Poggetto.
Uno de los factores que podría agravar la inflación este año es la continua depreciación del peso argentino. “La inflación bajaría (...) pero el riesgo es que la moneda se deprecie más rápido de lo previsto o que el Gobierno haga políticas macroeconómicas peligrosamente expansivas”, dijo Bertrand Delgado, de la consultora Idea Global. Delgado proyecta una inflación para 2009 de entre 12% y 15%. El Banco Central de Argentina interviene en el mercado de cambios a diario para evitar oscilaciones abruptas en el valor del peso.
Los dirigentes de la industria reclaman un peso más débil desde que Brasil y Chile dejaron caer sus monedas frente al dólar en medio de la crisis global. Pero en un país golpeado por un congelamiento de los depósitos bancarios y una violenta depreciación en 2002, los analistas dicen que el Banco Central no puede permitir una brusca caída de la moneda sin provocar fugas de capitales y una creciente inflación.
