El grado de exposición al cual los médicos se exponen, primordialmente residente e internos, ha aumentado exponencialmente en el auge de la pandemia. Los médicos internos tienen la tendencia a ser un grupo dividido, por miedo a retaliación, por planes a futuro que no involucran la medicina, por falta de interés y por lo mas importante: nuestra idoneidad.
Desafortunadamente es en momentos como esta pandemia, en los cuales nos encontramos en conjunto puesto que compartimos labor y estamos contra la pared. La emergencia nacional en salud nos llama a todos a cumplir nuestra labor y sí, el médico que tiene vocación no negará el deber.
Estas semanas ha crecido una fuerte incomodidad entre médicos puesto que no podemos cumplir con la labor que debemos realizar, sin poner en juego nuestra salud. Es la carencia de insumos médicos la que no permite que hagamos la labor, es el sistema de salud el cual ha sido forjado de manera comercialista por varias décadas, el que indirectamente ha generado la incapacidad de abordar esta situación de manera integral.
Los médicos en el frente, deben siempre contar con el equipo necesario para evitar el contagio. Hay quienes van con la cabeza en alto al trabajo y con masacarillas N95 que adquirieron por sus propios medios a altos precios y fuera del hospital, no todos cuentan con la capacidad para adquirir insumos para protección personal. Negarle a un médico el equipo de protección personal (EPP) es sentenciarlo al contagio. Me atrevo a decir que las áreas mas seguras de un hospital son las unidades de cuidados intensivos de Covid ya que ahí, las medidas de bioseguridad limitan el contagio y se sabe quien si y quien no. Los pasillos y salas de los hospitales traen incertidumbre sobre el grado de seguridad después de decenas de brotes en multiples instituciones.
A todo médico al entrar al hospital e iniciar sus horas laborales se le debería entregar en sus manos una mascarilla N95. Esto es sin tomar en consideración que el EPP no solamente es una mascarilla.
Es una falta de respeto al personal médico no proporcionarles lo que piden luego de todo lo que se ha gastado. No veo como es posible que después de tantas compras para mejorar el abordaje de la pandemia aun tengamos que apostar con nuestro grado de riesgo; no con la exposición, la cual ya es tácita para todo médico, enfermero, terapista respiratorio, personal de aseo.
Esta situación acontece en los hospitales de todo el país.
El autor es médico