Pese a que Costa Rica y Nicaragua desde hace muchos años presentaron mapas de su territorio nacional, donde ambas naciones coincidían en que la Isla Calero es territorio tico, Nicaragua la invadió utilizando como argumento un mapa inexacto que encontró en Google.
Claro, el comandante Daniel Ortega, presidente nicaragüense, juega de ingenuo pero la realidad es más vivo de lo que parece, como lo veremos más adelante.
Durante años estas dos naciones tuvieron un diferendo por límites hasta que la Corte Internacional de La Haya falló determinando que el río San Juan, que divide a Costa Rica y Nicaragua, era jurisdicción de este último. De tal forma que a la derecha de la margen del río San Juan se inicia el territorio costarricense.
Pasaron pocos días del fallo y el comandante Ortega anunció que dragarían el río San Juan a fin de mejorar la navegación y aumentar el turismo en la zona. A los ticos nos pareció interesante, pues ese lugar también es importante para nosotros por el turismo, el que podríamos aprovechar los dos países, sobre todo porque en el fallo de La Haya se nos permite navegar libremente por el río.
Lo que nos extrañó en el asunto es que el comandante Ortega en lugar de nombrar a un ingeniero especializado para que dirigiera la obra escogió a un comandante, un ex contra, un especialista de guerrillas como es Edén Pastora, más conocido como Comandante Cero.
Líder que mostró sus habilidades militares en la toma del palacio presidencial en la lucha por derrocar a Anastasio Somoza, proeza que logró con éxito.
A los pocos días, Costa Rica entendió por qué se había nombrado a un militar en una obra de ingeniería.
El objetivo no era el dragado del río sino invadir nuestro país. El plan era hacer un caño para desviar el río San Juan de tal forma que la Isla Calero, en lugar de ubicarse a la derecha de la margen del río San Juan, quedara a la izquierda y así pasaría a ser territorio nicaragüense.
El problema para los comandantes Ortega y Pastora fue que al llegar a ese lugar se encontraron con una hacienda costarricense con actividad vacuna y porcina, pero cuando invadieron y encarcelaron a quienes estaban en el lugar, el dueño topó con la suerte de que no se encontraba y al ser informado dio aviso a las autoridades costarricenses.
El caño que excavaba el Comandante Cero quedó sin concluir, mientras el gobierno tico presentó el caso a la Organización de Estados Americanos (OEA). Mientras esto pasaba, Google aclaró que su mapa no era preciso y presentaba un error. Pese a esta situación, hoy los comandantes mantienen a su ejército en ese territorio costarricense.
Pero como si esto fuera poco, el Senado nicaragüense aprobó $3 millones para fortalecer el ejército que ejecuta la ocupación en territorio tico.
Es lamentable que Nicaragua no solo invada un país vecino sino que utilice las ayudas internacionales para sus intereses expansionistas, sin pensar que es una de las naciones más pobres de América Latina y por el contrario debería seguir el ejemplo de Costa Rica y Panamá, que hemos abolido nuestros ejércitos y utilizamos el dinero de los contribuyentes de una manera más inteligente y civilizada.