El lunes de esta semana abrieron las actividades comerciales un poquito más. Me hizo recordar aquella frase de protesta de los maestros hace muchos años “¡Un poquito más, y ganamos la batalla!”
Lo malo es que no son capaces de ser racionales; hablan de unidad, pero son incapaces de aprovechar que tienen a casi toda la sociedad no gubernamental organizada en el movimiento Todo Panamá para averiguar y entender lo que involucra abrir – aún el poquito que abren – con racionalidad. ¿Tiene la primera dama que reclamarle al presidente que no bastan 2 horas para ir al salón, para que encuentren “técnicamente” que puedan abrir los salones de belleza y las barberías racionalmente? ¿No saben que si abren cualquier negocio se requiere que puedan llegar los empleados… y los clientes?
Médicos y enfermeras en plena pandemia; ¿cómo justifican racionalmente atrasos en el pago de 5 quincenas de su salarios? ¡Por favor!
Y, ¿la Policía? ¡Dios mío! Dice que ya pueden sacar a las mascotas y los niños para que respiren aire fresco y hagan ejercicios, pero arrestan a los que salen a lo mismo con sus bicicletas, aunque estén cumpliendo con todos los requisitos. Con los problemas de seguridad y criminalidad que tiene el país, tienen a los policías arrestando a los de bicicletas, y hasta a un ciudadano corriendo solo por ejercitarse en la solitaria calle de entrada de Punta Chame. Esto no solo es irracional… sino además es no tener sentido del ridículo.
¿Cuándo será que el comisionado Miranda, jefe de la Policía, diga “¡No más! No seguiré dañando la imagen de la Policía con semejantes ridiculeces. Nuestro mandato es proteger y servir, no estar haciendo el ridículo ganándonos el disgusto de la ciudadanía a la que debemos servir y con la que debemos contar para ser efectivos”.
Para poner otro ejemplo dramático: los inútiles, desesperantes e irracionales cercos de La Pesa en La Chorrera y en Capira. Gracias a estos se forman unos tranques descomunales que toman hasta 2 horas cada uno, para no pedir nada; son simplemente para frustrar a los ciudadanos que van a sus trabajos, sus casas o a entregar productos. Todos tienen salvoconductos o trabajos. Ahora, para reconclavar, están reconstruyendo la autopista Arraiján/La Chorrera (otra fuente de robo del innombrable) durante el día… O sea, sin motivo racional alguno, un viaje de Panamá a San Carlos toma hasta 7 horas en la carretera Interamericana, ¡una vía internaciona! Y todo esto nuevamente en manos de la Policía Nacional, dañando su imagen de proteger y servir.
¿Por qué eliminaron los horarios de salida por número de cédula? Porque la realidad rebasó toda posibilidad de controlarlos, pues ya todos la ignoraban… y no se podía arrestar a la mitad de la población. Bueno, a eso se arriesgan los del gobierno si siguen con la irracionalidad y ridiculez; están minando su propia autoridad hasta el punto que nadie cumplirá nada. Lo más lógico es que cada persona sea responsable por su propia salud, como siempre ha sido y debe seguir siendo….como lo ha hecho Uruguay desde el primer día de pandemia con éxito ejemplar. Al poner yo el ejemplo de Uruguay, uno del equipo me ripostó: “es que Uruguay tiene un robusto sistema de salud unificado”. Nosotros sabemos desde hace 20 años que tenemos que unificar nuestro sistema de salud, pero no lo hacemos. ¿Por qué? ¿Será que ahora sí lo haremos? O, ¿Nito volverá a patear la lata? Tomo apuestas.
Tenemos una gravísima crisis en la que todos somos responsables, pero tenemos la obligación de simplificar todo lo que sea posible. No es física nuclear, señores del gobierno: si tan solo racionalizamos todas las acciones de la “autoridad” y hacen de la organización gubernamental y no gubernamental una sola, consultando cada medida con los que sí saben cómo hacerlo racionalmente, verán que lograremos las metas juntos, sin el peligroso y continuo deterioro de la credibilidad de las autoridades.
El autor es fundador del diario La Prensa