La palabra justicia se me viene a la mente como la representación de la dama que sostiene una espada en una mano, una balanza en la otra y los ojos vendados. Pensar que la justicia es ciega significa que es imparcial, objetiva, sin favoritismos, sin importar clase social, política, o posición económica.
Sin embargo, en Panamá luego de conocer muchos casos de alto perfil como, por ejemplo, Odebrecht; y los escándalos de Panamá Papers, y que al parecer quedaron en el olvido, por no decir impunes todos los involucrados en estos escándalos, sin mencionar casos de políticos; solo queda concluir que no es del todo ciega, al contrario, pareciera que es observadora y complaciente para aquellos que tienen el poder político o económico de su lado.
De acuerdo al índice de Estado de Derecho en 2019, Panamá ocupa la posición 64 de los 126 países evaluados; y en la región de Latinoamérica y el Caribe, Panamá ocupa la posición 16 de 30 países. Las calificaciones mas bajas fueron: Justicia Penal, posición 110 de 126. La debilidad más recalcada, según el informe, está “Sin influencia inapropiada del gobierno” y “sistema correccional eficaz” con una calificación de 0.20, seguido de no discriminación con 0.25
En Ausencia de Corrupción, Panamá ocupa la posición 84 de 126 países, siendo el órgano legislativo con mayor corrupción, que los otros poderes del estado.
En el factor de Justicia Civil, Panamá se encuentra en la posición 78 de 126. Donde la calificación más baja está en “Sin influencia inapropiada del gobierno”, “Irracionalidad de los retrasos de los procesos”, No corrupción y no discriminación.
Los invito a ser responsables y hacer cumplir las leyes, es nuestro deber ciudadano y educar desde casa a las nuevas generaciones, para que la justicia sea realmente ciega en Panamá, utilice su espada para castigar con mano dura a los culpables y una balanza inclinada en el juicio que determinará poniendo a cada lado de la balanza los argumentos y pruebas de cada lado.
El autor es estudiante de Maestría en la UIP