EDUCACIóN CíVICA.

La juventud frente a la democracia

No se puede desconocer la relación existente entre las concepciones alternativas de democracia y los niveles de educación. Es un hecho comprobado que a un mayor nivel educativo aumentan las percepciones normativas de democracia, por encima de las concepciones utilitarias. Es importante fortalecer las actitudes que ayudan al desarrollo del país y no a servirse del mismo. No debemos considerar a la ligera comentarios tales como: “De democracia no se come” o “Después que tengamos nuestras necesidades primarias y de seguridad satisfechas, no importa si hay un régimen dictatorial”.

Caldo del cultivo para el populismo, de izquierdas o de derechas, es la disminución de los valores democráticos en una ciudadanía que no se siente representada por la oferta política, ni protegida por instituciones en las cuales imperan la corrupción y la inseguridad jurídica. Estos síntomas de incredulidad se intensifican cuando aquellas lealtades cívicas no son transmitidas a las generaciones venideras. Cuando estos valores no se adquieren en la praxis, en el núcleo familiar o en el sistema educativo, se da entonces una brecha que es llenada por el bombardeo masivo de los temas superfluos que hacen del consumismo y la autosatisfacción la máxima aspiración de realización.

¿Qué valores pondrán en práctica los políticos para frenar el desgaste de nuestra democracia? ¿Qué papel debemos jugar como sociedad para incidir en este proceso sanador? ¿Estamos formando a futuros defensores del Estado de derecho y la libertad de expresión?

Una educación integral basada en competencias democráticas no solo es un valor añadido, es una necesidad urgente en un medio donde a través de antivalores se relativizan o minimalizan temas que deben ser parte de la esfera de intereses de los jóvenes. Es terrible escuchar comentarios generalizados como “A mí no me gusta la política”, “Siempre están arriba los corruptos” o “Si quieres hacer plata métete a político”. Con razón o sin ella se está desnaturalizando la razón de ser de nuestras instituciones y de lo que debiera ser el modo legítimo de llegar al poder en una sistema de gobierno representativo.

Es necesario, que los ideales de nuestros próceres sean replanteados e inculcados, de forma contemporánea y accesible, en una nueva generación que reclama cada vez más su lugar en la historia patria, como portadora de la antorcha que constituye el relevo de los sistemas de valores democráticos.

Solo siendo conscientes del catálogo axiológico que tenemos, podremos acometer nuestros esfuerzos hacia el país que queremos. En la política no hay sillas vacías, si no comienzas hoy a comprometerte ¿quién lo hará por ti?


Última Hora

  • 12:06 Familias luchan por mantener viva la esperanza tras nueve días de los sismos en Venezuela Leer más
  • 05:05 ¿Bukelización en Panamá? El plan de seguridad de Mulino: más cárceles y mano dura Leer más
  • 05:03 Sábado Picante: Mulino y la admisión escondida de su fracaso Leer más
  • 05:03 Piden investigar la legalidad de una eventual demolición de la antigua Estación del Ferrocarril de Balboa Leer más
  • 05:01 El millonario caso Fisher y operación Fusión siguen sin sentencia un año después de iniciados ambos juicios  Leer más
  • 05:01 Nuestra América: entre dos relatos y la esperanza Leer más
  • 05:01 Federación Ecuatoriana reclama a la FIFA por hechos ocurridos ante México en el Mundial Leer más
  • 05:01 Lo que las empresas pueden aprender de la marca más poderosa del fútbol Leer más
  • 05:01 La solidaridad ausente de Nicaragua en Venezuela Leer más
  • 05:01 ‘¿Por qué yo sí?’: cuando sobrevivir se convierte en una carga emocional Leer más