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Desarrollo económico

La Capital marítima del mundo

“El hombre que dice que no puede, y el hombre que dice sí se puede, ambos tienen razón”. Confucio.

“La persona que dice que no se puede no debe interrumpir a la persona que lo está haciendo” . Proverbio chino.

A mediados de los 90, Panamá recibió una ola de refugiados cubanos que huía del fracaso socio económico que es todo país comunista. Esos hombres y mujeres sin temor al trabajo y curtidos por las privaciones en su país vieron aquí lo que ningún panameño había visto. Vieron que en la luz roja de los semáforos no había un alto donde nada se podía hacer, sino dinero y oportunidades visibles para ellos, pero invisibles hasta ese momento para nosotros. Ellos descubrieron dónde, por falta de creatividad, visión, plan y confianza en nosotros mismos, los panameños dejábamos plata en la mesa todos los días. Y salieron a vender agua, frutas, rosas, baterías de celular, y cuanta cosa se les ocurrió que sus clientes de semáforo pudieran necesitar. Como refugiados, hallaron la manera de dejar de vivir del subsidio estatal para convertirse en micro empresarios, mientras esperaban lograr su sueño de llegar a Estados Unidos para vivir el “American Dream”.

Traigo a colación este ejemplo porque creo profundamente en el “Panamanian Dream” y estoy convencido de que con trabajo, creatividad y planificación podemos hacer de Panamá la capital marítima de mundo.

¿Pero, por qué pensar tan en grande? Primero, el semáforo más grande del mundo se llama el Canal de Panamá, que espera que los panameños despierten un día con el hambre de esos refugiados cubanos y den a los clientes que allí esperan todos los bienes y servicios que requieren. Segundo, nuestros hijos se merecen un futuro próspero y digno; merecen la “singapurización” de Panamá y no la guatemalización de nuestro porvenir.

El Profesor de Harvard Ricardo Hausmann hizo un diagnóstico en 2017 sobre nuestro país, en el que dice: “Panamá ha sido una de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, duplicando sus ingresos per cápita entre 2004 y 2014. Una red vibrante de servicios exportables que rodean el Canal de Panamá (puertos, logística, comercio, comunicaciones y servicios financieros) ha florecido.” Si Harvard cree en Panamá, ¿por qué no nosotros?

Panamá posee un alto potencial competitivo para convertirse en un centro logístico de primer mundo, con todas las exigencias que requiere un hub de calidad internacional. El Canal nos permite brindar un sin número de servicios que actualmente no se están realizando. Basta con analizar los principales 20 servicios brindados en el Puerto de Rotterdam o Shanghái para entender lo que dejamos en la mesa cada día.

Un solo ejemplo es lapidario. Rectificación de hélice es un trabajo que se hace en Rotterdam a un costo aproximado de B/. 20,000.00 por buque. Se hace porque las hélices de buques con el mero contacto con el agua y la basura en los mares se deforman y eso hace consumir más combustible, encareciendo los costos operativos de los armadores. En Panamá no se hace rectificación de hélice (¡que involucra un equipo de buzos altamente entrenados sumergiéndose para ponerle macilla a la hélice, sí, macilla!).

En el año fiscal de 2018, 13,795 buques transitaron el Canal de Panamá, según la ACP. Si el negocio de rectificación de hélice existiese en Panamá (hoy no existe la mano de obra calificada ni la confianza que los armadores tienen en las empresas escandinavas, que son las líderes en ese negocio), y se hubieran rectificado 2,759 buques (conservadoramente el 20% de los tránsitos) en Panamá se habrían producido ingresos por 55 millones de dólares. Cuando se contabiliza todo lo que Panamá no hace en su semáforo marítimo, la pérdida invisible es superior a mil millones de balboas.

¿Qué falta? Formación y un plan.

Y más importante: Falta hambre, pasión, creatividad y la confianza en nosotros mismos para creer que el destino manifiesto de Panamá es ser la “Capital Marítima del Mundo”, y evangelizar al mundo sobre la grandeza de nuestro país. En esa fe en nosotros mismos está el hacer hasta de Churuquita Chiquita un palacio de prosperidad y oportunidades.

Sin lugar a dudas, el crecimiento logístico y portuario panameño es una necesidad por la incidencia mundial de nuestro canal y para el aprovechamiento de la ruta. Panamá debe iniciar procesos de formación de recurso humano calificado y atracción puntual de las mejores compañías marítimas del mundo para realmente obtener beneficios de nuestro enorme potencial dentro de esta industria que cada día requiere de más expansión en cuanto a servicios, infraestructura y espacios.

No es inventar la rueda, es hacer girar la hélice de este gran buque llamado Panamá.

El autor es abogado marítimo


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