En el mes de junio se conmemora uno de los acontecimientos que da inicio a las luchas de reivindicación de derechos humanos, que desde 1969 mantienen organizaciones gay, lesbianas, bisexuales, transexuales, travestis, transgénero, intersex, queer (GLBTTTIQ+) y afines al movimiento sexo diverso a nivel mundial.
Una de las situaciones más complejas que viven las personas por su orientación sexual (atracción hacia otra persona, sin importar el sexo) o identidad de género (persona que se siente o luce de forma distinta a sus genitales), es que en su familia no lo acepte y, en muchos casos, este espacio familiar representa su primer rechazo, en donde se recibe maltrato, discriminación y violencia, producto de una cultura que exige roles a hombres y mujeres, conductas en parámetros de lo masculino y femenino, que de salirse de ese patrón cultural se critica y no se acepta.
Las familias hoy día son diversas. Quienes no lo quieran comprender no sé en qué mundo viven. Hoy día, la familia nuclear (mamá, papá e hija/o) ha dejado de ser el modelo de sociedad que existía décadas atrás (ojo, que existían otros tipos de familia, pero eran reconocidas únicamente las nucleares).
Las familias son diversas, están compuestas de muchas maneras, madres solteras, padres solteros, hijastros/as, abuelas, dos madres, dos padres, hijos e hijas en común, en fin, tendríamos que hacer una larga lista y, si pasamos un revisado del tipo de familia que tenemos o tienen las personas que nos rodean, nos daremos cuenta.
El mes de junio representa esa lucha de las poblaciones sexo diversas, un orgullo, un espacio para hablar de la diversidad en las familias, promoviendo el respeto de los derechos humanos y la dignidad humana, que toda persona merece de sus seres queridos.
Para los Estados, un compromiso de visibilizar las situaciones de discriminación que se dan de esta población en todos los espacios, incluyendo en el ámbito privado, promoviendo acciones y sensibilizando a la población en general, junio no es solo un mes para celebrar la marcha; es un mes en donde se trabajan acciones de incidencias desde la sensibilización hasta la promoción y exigencia de políticas efectivas.
Entender que las personas GLBTIQ+ pasan por todo un proceso de auto aceptación que inicia desde edades tempranas, en el cual es importante el apoyo de sus entornos familiares, sin prejuicio, sin reclamos, en respeto, eso hace que revelar su orientación sexual o identidad de género sea menos traumático y ayudaría a que el proceso se realice en familia, porque es doloroso tanto para las personas que deciden salirse del clóset (revelar su identidad u orientación), como para sus familiares, cuando debido a perjuicios ocasionados por una cultura machista, conservadora y extremadamente moralista, no aceptan lo distinto que puede ser su familiar, al punto de que se le discrimina, se le violenta y, en muchos casos, terminan echando a esta persona de su círculo familiar, creando vacío en la familia y desesperanza en esta persona, hasta hechos de suicidio.
En la medida en que la población comprenda que el respeto a la dignidad humana, está por encima de los prejuicios y estigmas hacia las personas GLBTIQ+, así mismo se irá comprendiendo que es bonito y saludable aceptar a nuestras familias tal como son, con sus distintas expresiones, gustos, pensamientos o ideas. Es importante tener presente que la familia debe ser un espacio para compartir amor, paz y tranquilidad y que esta armonía redundará en la autoestima y seguridad de todas las personas que integran la misma.
La conmemoración del Orgullo Gay ha puesto en agenda en los distintos Estados la necesidad de reconocer todos los derechos que tienen todas las personas sin distinción de sexo, a gozar de una familia (matrimonio), a criar a sus hijos e hijas o adoptar, a ser parte de los beneficios de salud de su cónyuge, poder heredar, en fin, de todos los derechos que disfrutan todas las personas, porque como dice la canción del querido Rubén Blades, “familia es familia y cariño es cariño”.
La autora es abogada defensora de derechos humanos

