Exclusivo
Juventud

‘La generación de cristal’

El domingo pasado, monseñor Ulloa se mandó otro discurso con discusión interesante en las redes sociales, excluyendo los insultos y arrebatos de fanatismo ya tradicionales. En su sermón del domingo de resurrección, un par de horas antes de salir a pasear en helicóptero con un gran crucifijo, monseñor Ulloa decidió criticar la forma como “educamos hijos y nietos de cristal” (sí, en primera persona). Dijo otras cosas, pero no vienen al caso.

Posiblemente muchos habrán leído una cita, atribuida a Sócrates, a Aristóteles y, como siempre, a Lincoln, sobre como “la juventud” tenía más o menos los mismos defectos que los jóvenes actuales. Porque esas críticas a “las nuevas generaciones” se dan desde que existen los humanos como grupos organizados.

Según lo que pude investigar, el término “generación de cristal” fue acuñado en 2012 por la filósofa española Monserrat Nebrera, para referirse a la fragilidad que prevalece en los nacidos entre 1995 y 2000, que actualmente rondan entre 20 y 25 años de edad. Entre las otras definiciones que encontré, hay una interesante que la describe como: “con poca tolerancia al fracaso, impaciente, paranoica, infantil, no comprometida, que se siente agredida constantemente, que evita el dolor y que está obsesionada con la seguridad material”. Otro elemento cuestionado es su dependencia de la tecnología y como “se ofenden” por aquello que muchos, 30 ó 40 años más viejos que ellos, consideran irrelevante.

Aún recuerdo cómo la generación de mis abuelos criticaba a los hippies: “melenudos, que oyen rock y fuman marihuana”... Aquella generación, que “liberó el mundo de los nazis”, cuestionaba a los hippies que solo pensaban en “sexo, drogas y rock and roll”. Pero, con el paso del tiempo, aquellos “melenudos” abanderaron la contracultura de los 60’s y 70’s. Pararon Vietnam y lucharon en las calles por los derechos civiles. Y después, siendo más viejos, se montaron Live Aid y recogieron millones para enfrentar la hambruna en Africa.

Porque resulta que cada generación tiene sus intereses, sus objetivos y sus motivaciones para luchar. Ninguna es “mejor” que la otra. Simplemente son diferentes.

Esta “generación de cristal” tiene claros sus objetivos, intereses y motivaciones para luchar. Mi hijo y mi hija me han hecho entender las razones que ellos consideran justifican quejarse y ofenderse. En lo personal, no veo nada malo en que las mujeres aspiren y luchen por igualdad de oportunidades laborales y sociales que los hombres. O que las personas LGBTI aspiren a formar una familia con quien ellos decidan compartir su vida, disfrutando exactamente de la misma protección legal que los heterosexuales. O que los niños puedan ser adoptados por cualquier familia que esté dispuesta a darle amor y un hogar con respeto y protección, sin que importe la raza, la religión o la orientación sexual.

Aspiran también a que se respete la dignidad de las personas a la hora de morir, de acuerdo a sus deseos y convicciones. O que no se le imponga a una adolescente llevar a término un embarazo producto de un violación, solo por cumplir con la agenda de un grupo de fanáticos que no van a hacerse cargo ni del embarazo, ni del niño, ni de la madre.

Piden también que se entreguen los reportes detallados de cómo se manejaron los fondos asignados a una JMJ que a ellos les dedicaron. Porque cada vez esos jóvenes aceptan menos lo “intocable” de las autoridades religiosas, para verlos como ciudadanos comunes y corrientes con deberes y derechos como cualquier otro.

Esos jóvenes “que solo piensan en reggeton”, aspiran a un mundo con menos contaminación, donde predominen energías limpias que no destruyan el medio ambiente, y donde tanto los seres humanos como el resto de las especies que conviven en la tierra, no se vean en peligro de extinguirse por la codicia y la especulación económica.

Por supuesto, quienes se sintieron aludidos por el sermón también emitieron sus opiniones, y particularmente cito una que me parece debe llamar a la reflexión a quienes desprecian a estos “jóvenes inútiles”: “Nos llaman la generación de cristal, pero son ellos los que se escandalizan viendo un médico con tatuajes, una mujer que no quiere ser mamá, un hombre con aretes, una pareja atea o dos hombres tomados de la mano”.

Porque pretender que la juventud de hoy funcione como la que luchó en las trincheras en Somne y Verdúm en 1916, o la que desembarcó en Normandía en 1944, es simplemente ridículo. Hoy, me atrevo a asegurar que aquellos muchachos en las trincheras francesas o en Omaha Beach, hubiesen preferido mil veces aquella noche jugar videojuegos o cantar en Woodstock. Pero no fue eso lo que les tocó.

Como dijera Ortega y Gasset, “yo soy yo, y mi circunstancia”. Y cada generación tiene que vivir con las circunstancias que le imponen sus tiempos. Dentro de 30 años, sabremos qué logró y qué no logró la que ahora desprecian como “la generación de cristal”. Y no tengo la menor duda que serán cosas buenas.

Y mientras tanto, ojalá puedan seguir jugando videojuegos y no tengan que agarrarse a tiros con nadie. Porque estoy seguro que algún día, serán ellos quienes criticarán a los jóvenes, “porque oyen música horrible y no sirven para nada”... Y así sucesivamente…

El autor es médico


Última Hora

  • 05:31 Bélgica pasa como líder del G, Egipto como segunda e Irán espera como tercera Leer más
  • 05:04 El Canal de Panamá, la empresa más exitosa y rentable del país Leer más
  • 05:03 De la Ruta de la Seda a la disputa por los puertos: así se fractura la relación entre Panamá y China Leer más
  • 05:02 Defensoría del Pueblo: planilla, salarios y presupuesto en la gestión de Ángela Russo  Leer más
  • 05:01 La Fiscalía investiga el manejo irregular de más de $760 mil en programas de educación laboral del Conusi Leer más
  • 05:01 Elecciones en la UP 2026: seis aspirantes en la carrera por la rectoría universitaria Leer más
  • 05:01 Panamá busca cerrar con orgullo ante Inglaterra en Nueva York Leer más
  • 05:01 Recuerdos de Carlos Reid, un patriarca de los criollos de Bocas del Toro, 1975 Leer más
  • 05:01 El istmo y la isla: espejos inesperados Leer más
  • 05:00 Ingresos del Canal de Panamá se duplicaron en 10 años y los aportes al Estado crecieron en 215% Leer más