Exclusivo
Educación

La importancia de volver a clases

Si los médicos han estado al pie del cañón desde el principio de esta crisis sanitaria y por ello se han convertido en nuestros héroes de blanco, ya es hora de pasar la capa y que nuestros maestros retornen a las aulas. La educación presencial no puede seguir siendo postergada; es hora de volver a aprender de la mejor manera, es decir, conviviendo. Si para ayer era tarde, para hoy ya es inaplazable.

Es verdaderamente lamentable que, desde octubre del año pasado, esté publicado el protocolo de bioseguridad para una reapertura segura de los centros educativos y de nuevo elijamos retrasar este proceso. Si les soy totalmente honesta, no comprendo algunas decisiones políticas. Ya tenemos una reapertura casi total en el país: podemos ir a los malls, casinos, restaurantes y playas, pero no podemos priorizar el aprendizaje de nuestros hijos. Entiendo completamente que la economía es importante para el desarrollo de un país, pero aún más lo es la educación de nuestros niños, niñas y jóvenes.

Es hora de hablar del elefante en la habitación. Ese, que hemos elegido ignorar por suficiente tiempo. El cierre tan prolongado de las escuelas tiene consecuencias desastrosas para la educación y el bienestar de nuestros niños y adolescentes. António Guterres, secretario general de la ONU, lo ha calificado como “una catástrofe generacional”.

Y es que la falta de interacción social puede afectar al desarrollo del lenguaje y habilidad lectora de los niños, al desarrollo de su personalidad, a contar con hábitos de convivencia, de contención, etc. Sin mencionar las repercusiones que tiene en la salud mental y en el equilibrio emocional: tanto por la falta de convivencia en las escuelas como la forzada convivencia, en muchos casos en viviendas precarias y en entornos muy vulnerables. Una comunidad educativa empoderada hace que los procesos de aprendizaje puedan ser seguros, progresivos y voluntarios. Es por ello que se había iniciado un proceso de vacunación para los docentes de 19 planteles oficiales a nivel nacional de 3,800. ¡Pero solo 19!

El análisis de informes internacionales, como los de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), Unicef y Unesco nos revela que América Latina es la región del mundo más afectada por el cierre tan extenso en sus escuelas. Los mismos señalan que 24 millones de niños y adolescentes están en peligro de abandonar su educación debido a la pandemia. Examinemos entonces, ¿cuáles podrían ser los grandes peligros que se podrían estar enfrentando debido a la inasistencia escolar? Hay evidencia que demuestra que, además de los descritos, hay otros igualmente graves como: el riesgo de embarazos precoces, la explotación sexual, el trabajo infantil y el riesgo cierto de que esos millones de estudiantes nunca regresen a sus escuelas o universidades, pasando a engrosar las filas de los desempleados o víctimas del trabajo no decente. Asimismo, los informes ponen en relieve que las escuelas de Panamá son las que más días han permanecido cerradas a nivel mundial. Nuevamente, nos posicionamos como primeros en una lista que no ofrece la imagen que nuestro querido país se merece.

Volver a las escuelas debería ser un hecho, no un debate, y más cuando ya es una realidad en la mayoría de los países occidentales, tanto de Europa como de América, por la imperiosa necesidad de la educación presencial, como por haberse demostrado que la escuela es un espacio sano y seguro, en el que los registros de contagios son mínimos en comparación con los entornos familiares, comerciales y sociales. Entonces, ¿dónde está el problema? Lo único que deberíamos estar discutiendo en este momento, es cómo hacer que este retorno a clases sea más seguro, gradual y flexible, con un modelo híbrido que combine educación presencial y a distancia, esta última para todos y no solo para un sector privilegiado. Qué hacer para que los niños excluidos por el sistema puedan ser incluidos finalmente, cómo recuperar aprendizajes y cómo evitar la sangría de abandonos prematuros y pensar cómo conseguir que vuelvan los que ya abandonaron la escuela, lo que puede ser equivalente a abandonar su futuro de vida digna.

Sentarnos sobre el tema no lo resuelve. Mantener las escuelas cerradas no es una opción. Pitágoras alguna vez dijo: “educa a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.

La autor es representante de la oficina nacional de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI)


Última Hora

  • 14:00 Sobre libros prohibidos Leer más
  • 13:41 Otro sismo magnitud 4,6 sacude Venezuela en zona devastada por terremotos Leer más
  • 10:30 Cepanim, MEF confirma reprogramación automática de citas sin nuevo registro Leer más
  • 10:00 ‘La UP debe retomar el control de sus activos’, propone la candidata Corina Pérez  Leer más
  • 05:03 El Canal de Panamá y la geoeconomía: lucha de gigantes en la cintura de América Leer más
  • 05:02 El doble terremoto de Venezuela en cifras Leer más
  • 05:01 Mucho más que fertilidad: el poder oculto de las hormonas femeninas Leer más
  • 05:01 El alcalde Mayer Mizrachi confirma que tiene 16 asesores Leer más
  • 05:00 ‘No le temo a auditorías’: candidata a la rectoría de la UP, Migdalia Bustamante Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: Primero están los ciudadanos Leer más