Iba a escribir sobre el anteproyecto de ley que presentó en la Asamblea Nacional el diputado (uno de los pocos “honorables”) Juan Diego Vásquez, que establece el marco jurídico de las bibliotecas de nuestro país, pero ya lo hizo, y muy bien, mi amigo, el escritor Carlos Fong, tomando como marco las palabras de nuestro querido Federico García Lorca.
La propuesta es en sí misma una lección de visión democrática, porque es fácil poner pan en la mesa, pero lo que convierte ese hecho en un verdadero servicio a la patria, es habilitar espacios que enseñen a pensar al que come el pan, para que aprendan que lo que se le pone en la mesa no es un regalo, es su derecho y el deber del servidor público.
La lección de Juan Diego es de octubre de 2021. En un video le escuché hacer pedagogía de lo que es una democracia ante un montón de honorables ignorantes, algunos de ellos autores de libros y todo. Da gusto ver la solvencia con la que enseña que ninguna mayoría puede aplastar los derechos de una minoría, y menos, como le pasaba a él, quitarle la posibilidad de hablar en el parlamento, en la sede de la voz del pueblo.
Bolaño decía que “para un escritor de verdad su única patria es su biblioteca, una biblioteca que puede estar en estanterías o dentro de su memoria”, y qué bien que la ley defienda esos espacios de conocimiento, para que cada panameño pueda comenzar a dotarse de las herramientas que impidan que venda su futuro a cualquier político corrupto que lo compre, a precio de su necesidad, perpetuada por ellos mismos y su mediocridad, para asegurarse la reelección.
“Pedagogía” tiene que ser la palabra del año en nuestro país. Ya Juan Diego empezó hablando de qué es “democracia” en la Asamblea. Ahora toca seguir enseñando qué es honestidad, qué es “respeto”, qué es, en definitiva, un Panamá sin corrupción.
El autor es escritor
