Ninguna evaluación que termine recomendando a Hernán De León como magistrado de la Corte Suprema de Justicia puede ser buena.
El Pacto de Estado por la Justicia ha sido un espacio de diálogo y consenso, donde se han logrado avances Importantes en la justicia panameña.
Después de las declaraciones del hoy exmagistrado Adán Arjona, el ex presidente Martín Torrijos formalizó esta organización. Desde entonces, el Pacto ha hecho importantes propuestas para fortalecer el sistema judicial.
Desde Martín Torrijos, ningún presidente había respetado el acuerdo establecido para nombrar magistrados. Martinelli descartó la iniciativa y sus nombramientos terminaron en un magistrado preso por corrupción y otros dos que continúan desprestigiando la Corte. Juan Carlos Varela trató de aparentar que lo respetaba. En el primer ejercicio, presentó al país diez candidatos escogidos por sus ministros y los sometió a un escrutinio público que fue posteriormente ignorado en la decisión final. Hoy tenemos a Cecilio Cedalise y Ángela Russo, con evaluaciones de malas a mediocres, y con una ejecutoria que todavía tendremos que sufrir por cuatro años más.
El presidente Cortizo cumplió con el Pacto, recibiendo la lista corta entregada por ellos. Posteriormente, el presidente lideró un proceso de selección con entrevistas basadas en competencias. El resultado ha empezado a mostrar cambios positivos en la administración de justicia.
Ahora, el Pacto vuelve a cumplir su rol. La diferencia es que el resultado ha sido manchado por la insistencia de algunos miembros de incluir en la lista corta al actual magistrado. Esto empaña la labor de los otros miembros del Pacto, que dedicaron semanas de trabajo a esta noble misión.
Un magistrado que fue presidente de la Corte y, violando la ley, no implementó la Carrera Judicial. Un magistrado con fallos cuestionables, que votó para declarar no culpable a Arquesio Arias. Un magistrado que todavía no ha rendido cuentas a la ciudadanía por el escándalo de 'Me grabaron, me grabaron', negándose a comparecer a dar explicaciones al Propio Pacto que hoy lo escoge.
Hay que revisar la metodología y los objetivos de la evaluación de los candidatos por el Pacto. Por un lado el sistema debe buscar activamente los mejores talentos para ocupar estos cargos. Por otro lado, una evaluación para una lista corta que no puede eliminar una persona cuya trayectoria lo descalifica para ser considerado, muestra graves debilidades en su diseño e implementación.
Señor presidente, al final puede delegar la tarea pero no la responsabilidad. Las personas que escoja estarán por diez años modelando la justicia que nos afectará a todos. No hay legado más importante para el país, que escoger a los mejores hombres y mujeres para ocupar estos cargos.
La autora es conductora de Sal y Pimienta
