Estrategias

La lucha efectiva contra la pandemia de la Covid-19

Nadie tiene la menor duda de que la prioridad en la lucha contra la Covid-19 es la preservación de

la vida de las personas por lo invaluable que son al ser un regalo de Dios. Sin embargo, ¿se está tomando en cuenta el costo que tiene para el país la estrategia actual de “Lucha contra la Covid-19”? ¿Hubiera sido posible llegar a la misma cantidad de casos positivos actuales con un impacto económico inferior? ¿Cuál es la meta en esta lucha contra la Covid-19? ¿La meta es únicamente evitar que los hospitales colapsen? ¿O es evitar que los hospitales colapsen y lograrlo al menor costo posible?

Para evitar que los hospitales colapsen se debe: 1) Reducir la velocidad de propagación de la enfermedad; y 2) Aumentar la capacidad hospitalaria. ¿Cómo lograrlo al menor costo posible? Veamos:

1. Reducir la velocidad de propagación de la enfermedad a través de la cuarentena. La ventaja de la cuarentena es que se puede implementar de forma inmediata y es altamente efectiva reduciendo la transmisión del virus. Sin embargo, tiene un costo sumamente alto. Calculemos su costo en Panamá. Si consideramos únicamente los ingresos del Estado en el mes de mayo, los cuales cayeron un 57% vs. lo presupuestado, observamos que el Estado dejó de recibir (es decir, perdió) cerca de 320 millones de dólares en mayo. Además, es muy probable que la actividad económica general del país en ese mes también se redujo un 57%; por lo que la reducción total representa una disminución del PIB de 3 mil 230 millones de dólares por cada mes de cuarentena. Es decir, cada mes de cuarentena le cuesta cerca de 3 mil 200 millones de dólares a los habitantes del país, o un promedio de 750 dólares a cada panameño.

Adicionalmente es importante mencionar que, para lograr un mayor impacto con la cuarentena, la misma debe ir acompañada de masificación de pruebas. Una masificación de pruebas efectiva, que confirme la correcta trazabilidad de los contactos, se logra llegando a un porcentaje de positividad en las pruebas debajo de 10%. Recordemos que la cantidad de pruebas necesarias para llegar a la masificación es diferente entre países y también puede variar en diferentes momentos en un mismo país. Por ejemplo, en Panamá, durante el mes de marzo necesitábamos mil 500 pruebas al día para lograr un porcentaje de positividad debajo de 10%; hoy en día necesitamos aproximadamente 6 mil pruebas al día para lograr el mismo porcentaje de positividad. Consecuentemente, mientras más nos demoramos en masificar pruebas, más pruebas son requeridas al día, lo cual representa un mayor costo para el país. El costo de la masificación de pruebas incluye, pero no se limita a: personal para tomar las muestras y procesarlas, kits de extracción de muestras, y equipos para evaluar las muestras.

Cabe resaltar que, por su alto costo, la cuarentena (acompañada de una masificación de pruebas efectiva) es una estrategia que se utiliza por un tiempo determinado mientras se logra aumentar la capacidad hospitalaria.

2. Aumentar la capacidad hospitalaria. La ventaja es que esta estrategia tiene un costo de implementación más bajo que la anterior. Por el lado negativo, toma más tiempo implementarla y su impacto puede ser limitado (la capacidad hospitalaria se puede aumentar hasta cierto nivel, pues no se puede llevar a infinito). Esta estrategia ha sido implementada en muchos países para darle un alivio a las instalaciones hospitalarias existentes. Por ejemplo, en la ciudad de Nueva York se habilitaron más de mil 900 nuevas unidades de cuidados intensivos (UCI) para evitar el colapso de los hospitales, cifra que equivale a 21 UCI por cada 100 milhabitantes. Para hacer una comparación más cercana, podemos evaluar el ejemplo de Bogotá. Con la llegada de la Covid-19, en Bogotá se habilitaron 255 nuevas UCI, cifra que equivale a 3.4 UCI por cada 100 mil habitantes. En total, en Bogotá, se designaron 722 UCI exclusivas para pacientes de la Covid-19 (9.6 por cada 100,000 habitantes). Si en Panamá nos ponemos como meta 9.6 UCI por cada 100,000 habitantes, necesitamos 413 UCI exclusivas para pacientes de la Covid-19. Si de las 413 UCI requeridas tomamos 113 del sistema existente y añadimos 300 UCI nuevas, se requiere una inversión aproximada de B/ 30 millones, siempre y cuando las UCI nuevas se ubiquen en estructuras existentes o temporales. Si actualmente contáramos con estas 413 UCI exclusivas para pacientes de Covid19, hoy estarían ocupadas al 23%, en lugar del 90%, lo cual nos permitiría tener una economía más abierta.

Nota: El personal requerido para atender estas nuevas UCI se podría lograr a través del llamado a doctores de diferentes especialidades, con ayuda de entidades internacionales o de otros países con exceso de capacidad.

Si consideramos todos los costos arriba descritos, podemos decir que los mismos son despreciables en comparación con el costo mensual actual de tener la economía moviéndose a menos del 50% en nuestro país, Panamá.

También existen otras medidas importantes para evitar el colapso de los hospitales, como el distanciamiento físico, uso de mascarillas y otros equipos de seguridad. Sin embargo, este artículo se enfoca en las medidas que generan un mayor costo o impacto económico para el país.

Regresamos a la pregunta inicial, ¿es nuestra meta evitar que los hospitales colapsen y lograrlo al menor costo posible? Ahora, si es así, ¿quién asume la responsabilidad de administrar nuestros recursos eficientemente para llegar a un punto justo o “sweet spot” generado por una combinación efectiva de las dos estrategias planteadas, y así cumplir con la meta?

La pandemia encontró a nuestro sistema de salud al borde del colapso y ahora la prolongada cuarentena ha enfermado a nuestra economía, la cual hoy necesita de 300 UCI nuevas para recuperarse. Aún se puede, o se debe, actuar en este sentido de habilitar UCI adicionales en Panamá para poder abrir más la economía.

El autor es ingeniero civil /MBA de Cornell University

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