La pandemia y sus secuelas de todo tipo han causado males: enfermedades, muerte, empobrecimiento, etc. Ante este espectáculo desolador, hay que recogerse y actuar con empatía y solidaridad cristiana.
Pero la pandemia y su manejo político y social ofrecen lecciones que debemos aprender, no solo para el caso de que sobrevengan otras en el futuro, sino también para estimular y consolidar cuanto antes la recuperación económica y la normalización política.
A mi juicio, el Gobierno Nacional tiene dos caminos estratégicos para enfrentar el problema: 1, la ruta del endeudamiento, y 2, la ruta de la libertad.
Al primer camino nos vimos abocados, porque la pandemia y las medidas adoptadas para combatirla hacían imperativo acudir a empréstitos públicos para cubrir necesidades inaplazables, no pocas autoinfligidas. Este camino fue posible gracias al buen crédito internacional del que aún goza Panamá, y necesario, ya que no podíamos, como ciertos países ricos, acudir al Banco Central para obtener financiamiento. Al no tener Banco Central nos salvamos posiblemente de un uso exagerado de la “maquinita” monetaria y de sus inevitables consecuencias inflacionarias. Ahora bien, este camino es insostenible, incluso a corto plazo, porque es sabido que el buen crédito se esfuma a medida que aumenta el endeudamiento.
El otro camino, el de la libertad, implica permitir que el pueblo panameño pueda trabajar sin trabas y también sin que pese sobre su cabeza la espada de Damocles de posibles medidas restrictivas.
Esta libertad y esta seguridad son la mejor fórmula para atraer inversiones y para crear fuentes de trabajo. Las políticas ambiguas en torno al problema tampoco ayudan. Promover la imagen de Panamá como país que ha logrado (a un costo incalculable) controlar la pandemia, le devolvería la esperanza a nuestros conciudadanos y la confianza al inversionista nacional y extranjero.
El tema se presta a muchas otras consideraciones, pero no abusaré de la paciencia del lector.
A nuestros líderes les recuerdo el mensaje evangélico: “Por sus obras los conoceréis”.
El autor es ciudadano
