La infancia es una de las etapas más hermosas en la vida del ser humano, de la cual todos deberíamos guardar gratos recuerdos. Sin embargo, es una etapa con un alto grado de vulnerabilidad y esto se puede constatar en diferentes escenarios, desde las condiciones económicas hasta la transgresión física y verbal de un menor.
Conociendo la gravedad del problema, por qué no preguntarnos: ¿qué estamos haciendo en beneficio de nuestros niños? ¿En qué estamos fallando como sociedad? ¿A qué se exponen nuestros hijos a diario? Es imprescindible que miremos más allá de lo visible, reflexionemos y ahondemos sobre el tema.
Muchos niños se encuentran en situaciones de vulnerabilidad debido a la violación de los derechos humanos, que incluyen la violencia y el abuso sexual, la explotación infantil y la negación de sus derechos civiles y políticos.
Contrarrestar la vulnerabilidad infantil no es tarea fácil, es un desafío que envuelve a toda una sociedad, sin distinción de clases; por tanto, se hace necesaria la creación de normativas integrales que puedan contrarrestar las brechas y desigualdades sociales existentes en nuestro país.
Mirar hacia al futuro y ver a nuestra niñez desenvolviéndose en entornos sociales agradables, felices y esperanzadores es un compromiso de todos. Sigamos luchando para que nuestras pequeñas generaciones tengan mejores días, llenos de amor, paz y alegría.
La autora es docente universitaria