En el mapa mundial del aborto en el hemisferio sur, las opciones son: está prohibido por completo, para salvar la vida, preservar la salud de la mujer o amplios motivos sociales o económicos (América Latina, Africa, Medio Oriente, mayor parte de Oceanía, India.). En el hemisferio norte, se maneja bajo pedido, donde límites gestacionales varían (Canadá, Estados Unidos, Europa, China, Rusia, Australia). En la mitad del mundo (hemisferio sur) y el más pobre, las mujeres son condenadas a sufrir las consecuencias del aborto, física y legalmente, con penas de cárcel o la muerte. En la otra mitad (hemisferio norte) y los países más ricos y desarrollados, las mujeres son consideradas dueñas de sus cuerpos y de su decisión de abortar o no abortar sin castigos. Negar el aborto limita el derecho de las mujeres a asumir su propio destino y viola su derecho a la salud al restringir el acceso a procedimientos seguros en el momento oportuno.
En el femicidio de los 25 países con tasas altas o muy altas de femicidios, 14 están en América Latina: cuatro en el Caribe, cuatro en América Central y seis en América del Sur. Entre los 25 países con tasas más altas también figuran Sudáfrica, la Federación Rusa y varias naciones de Europa del Este: Azerbaijan, Lituania y Bielorusia, entre otras. Se observa una correspondencia entre las regiones con más violencia letal y más altos índices de femicidios. En estas zonas las mujeres son frecuentemente atacadas en los espacios públicos, muchas veces por grupos o pandillas de varones, y se trata de asesinatos muy poco sancionados por el Estado, es decir, que se desarrollan en un ambiente de enorme impunidad.
Panamá está en los países pobres del hemisferio sur y ha ido incrementando sus tasas de violencia en las últimas décadas, especialmente hacia la mujer de manera dramática, tanto en lo que al aborto y al femicido se refiere. Así lo demuestran las últimas leyes y acciones de los gobernantes y tomadores de decisiones a nivel del Estado panameño, como la aprobación en primer debate del proyecto de ley 8, de no nacidos (revictimizando a las mujeres) y la declaración como desierta de la elección de la directora del Instituto Nacional de la Mujer, por no llenar las expectativas o “evidencias de sus ejecutorias curriculares” después de más de 20 años de vigencia de este organismo especializado en los problemas de la mujer en la sociedad panameña, y acto seguido se anuncia la creación del Ministerio de la Mujer, cuya ministra será potestad legal del presidente con un criterio partidista.
Desde este contexto global del aborto y el femicidio, en el Día Internacional de la Mujer 2020, el mejor homenaje a las mujeres es la reflexión sobre la necesidad de unir fuerzas (hombres y mujeres), contra los retrocesos en materia de sus derechos humanos y su libertad plena para decidir sobre su cuerpo y su vida presente y futura, sin barreras ideológicas ni religiosas.
El autor es sociólogo e investigador