Ahora mismo hay 180 países del globo terráqueo sufriendo una pandemia de catastróficas consecuencias. Hace más de 103 años ocurrió la última gran pandemia y fue la denominada Gripe Española, aunque no se originó en España, en gran parte de la literatura sobre el tema se acepta que su origen fue en Estados Unidos.
En aquellos tiempos no existían las comunicaciones que hoy día tenemos para movilizar en cuestión de horas a millones de personas a lo ancho y largo de nuestro mundo. Tampoco existía la globalización que hoy interconecta los centros de producción y los diferentes mercados bursátiles, industriales y comerciales.
Esta situación de alta conectividad mundial ha hecho, que además del enorme saldo de muertes, se complique la situación con una grave crisis económica. En cuatro meses de pandemia ningún país ha logrado salir al cien por ciento de la crisis sanitaria y mucho menos de la situación económica caótica que apenas se inicia.
Es decir, que este enfrentamiento contra esos “enormes” bichitos llamados virus, que paradójicamente estaban primero que nosotros en la tierra, tiene dos frentes: el sanitario –que en nuestro país todavía no ha caído en una grave crisis como en otras latitudes–, y el económico, que ya lo tenemos en crisis. Estimo que la estrategia del Gobierno en ambos escenarios es la correcta.
Establecida la cuarentena total y obligatoria, se están dando los pasos para controlar, no para erradicar, la incidencia de la enfermedad y evitar un colapso del sistema sanitario, lo que posibilitaría así salir más rápido de la ralentización de la economía y poder reactivarla sin que esto signifique que esos problemas tendrán pronta solución. Ahora bien, mientras más rápido iniciemos ese proceso, más corta será la duración de la crisis económica.
La estrategia sanitaria mostrará su efectividad dentro de dos o tres semanas si la población coopera y sigue las indicaciones de las autoridades y si éstas, apoyadas en recursos y mandato, hacen cumplir dichas indicaciones.
La estrategia económica y social de apoyo a los más humildes, a los que están perdiendo sus puestos de empleos, a los que reciben subsidios estatales y la disminución del costo de la energía eléctrica, que debe ser acompañada con desprendimiento de las compañías telefónicas, de agua y combustible, no tranquiliza totalmente a los que están más urgidos, pero no los abandona a su suerte.
Definitivamente que nuestra economía limita el abanico y monto de las ayudas que se puedan brindar, pero este sector de la población es el que más atención requiere porque lo necesita y porque va a ser aprovechado por quienes no han dejado, a pesar de la crisis, sus apetitos políticos a un lado.
No tenemos banco central, no somos un país como Estados Unidos, que puede disponer de doscientos cincuenta mil millones, o Alemania, que puede pedir ciento cincuenta mil millones de euros al Banco Europeo.
Quizás estaríamos en mejores condiciones si se hubiese alimentado el Fondo de Ahorro Nacional desde 1997. Dicho fondo se creó con mil doscientos millones de balboas y, por increíble que parezca, es casi lo mismo que hoy tiene. Quizás estuviésemos mejor si no se hubiese malgastado y/o desaparecido tanto recurso en obras mal planificadas, con sobrecostos y no concluidas en los dos últimos gobiernos.
El gobierno actual tiene la responsabilidad de no dejar caer la estructura económica del país y pienso que la está apoyando en la medida de las posibilidades, pero además se requiere de solidaridad de los diferentes sectores de esa estructura económica.
Hay apoyo a los más necesitados y se debe extender el apoyo a la clase media, con taxativos mandatos a la banca y aseguradoras en cuanto a hipotecas, préstamos y seguros de salud y autos. Hay apoyo a la empresa privada y a los bancos, pero hay que buscar formas de apoyo el comercio, que se reactivará primero que otros sectores.
Y hay que asegurar la producción de alimentos a gran escala para consumo nacional y para la futura exportación, ya que países a nuestro alrededor, con gran población, van a requerir de alimentos en gran escala. Todos los sectores deben tratar de convertir la crisis en oportunidades para reactivar la economía lo más rápido posible. Debe fortalecerse el equipo de economistas para ver la evolución económica de la crisis e ir proyectando las futuras medidas y proyectos.
El autor es neurocirujano