Instituciones

Las pandemias que agobian a nuestro Panamá

Vivimos tiempos inéditos luchando con un enemigo invisible llamado Corona Virus, que está en el mundo entero. La historia reciente nunca ha sufrido de una pandemia que haya afectado en tan corto tiempo la vida social y económica a nivel mundial. El virus ocasiona la muerte de una gran cantidad de seres humanos y el miedo en todas las latitudes.

La sociedad sufre también la pandemia de las grandes diferencias sociales y la pobreza extrema. Panamá es el país que se jacta de tener el crecimiento más alto del PIB durante los últimos años en la América

Latina, a su vez es uno de los países más desiguales en pobreza en todo el continente. ¿Cómo puede ser posible que Panamá, con una envidiable posición geográfica, el Canal de Panamá, puertos de los más importantes del área y un importante sistema bancario y financiero, esté entre los países con las mayores diferencias sociales de Latinoamérica?

La deplorable situación nacional, requiere de cambios profundos en nuestra estructura económica, política y social. Los cambios solo se pueden dar si los panameños somos conscientes y cambiamos nuestra manera de pensar y actuar. De lo contrario, seremos otro país tercermundista más.

La otra pandemia es la de la Caja de Seguro Social. La ciudadanía se percata del gran negociado que se fragua en la dirección y directiva del seguro social por 168 millones. La presión ciudadana obliga al director general a suspender la compra.

Luego surgen las declaraciones del subdirector general de la CSS de que las reservas del fondo IVM (Invalidez, vejez y muerte) no llegan al mes de Julio del2021, producto del impacto de las bajas recaudaciones por la Covid-19. Recomienda hacer reformas urgentes a la ley del Seguro Social para evitar su colapso total.

La ciudadanía le ha perdido la credibilidad a los directivos de la entidad social, sobre todo que nunca han presentado un estudio actuarial serio y veraz que goce de la confianza de los asegurados y de la población en general.

La pandemia de la Asamblea Nacional de diputados, es el órgano del Estado que tiene la peor credibilidad en el país. Diputados, con contadas excepciones, lejos de mejorar las condiciones sociales del país, se dedican a promover leyes populistas e inconsultas en contra de los verdaderos intereses del país.

¿La comunidad se pregunta cuánto aportan los diputados y otros funcionarios del gobierno de alta y mediana jerarquía al fondo solidario promovido por el presidente Cortizo de donar parte de sus salarios al bien de los más necesitados?.

La otra pandemia es la del poder judicial. La ley del encaje con la impunidad y la inmunidad son hechos nocivos en la responsabilidad de la certeza del castigo a los políticos y empresarios que saquean los bienes nacionales. El nuevo procurador aún no demuestra si es capaz de investigar los casos de alto perfil.

Cuando analizo la problemática socioeconómica y política del país, llego a la conclusión que la corrupción institucionalizada junto al narcotráfico y la impunidad imperante, golpean nuestra estructura democrática endeble y carcomida por la cultura del juega vivo,por lo que se requieren cambios profundos a nuestra institucionalidad, educación y la promoción de liderazgo en valores éticos y morales..

Los desfalcos millonarios a los fondos públicos de los gobiernos recientes, unidos a los de la dictadura militar, se agravan con la apropiación de las bolsas de comida y bonos, sumadas a las compras abultadas y concesiones amañadas por funcionarios de este gobierno durante la pandemia, hechos estos bochornosos y detestables, que agudizan la crisis más grave por la que ha atravesado la República.

Por otro lado, la ciudadanía en general se pregunta ,qué acciones está tomando el presidente para corregir el desgreño administrativo imperante. El país exige una mayor transparencia y rendicion de cuentas, como de cambios en su equipo de gobierno, con profesionales independientes con comprobada preparación, experiencia, capacidad y sobre todo honradez y decoro.

Los difíciles y peligrosos tiempos que vivimos, demandan del presidente Cortizo un liderazgo enérgico, con acciones valientes que restauren la confianza perdida.

Urge la unión y la convivencia pacífica entre los panameños para poder afrontar estas pandemias que nos agobian.

El autor es empresario

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