A mi entender lo que ha ocurrido en Bolivia, con la renuncia obligante de su presidente Evo Morales es que él mismo ha provocado una situación incierta en ese país que conducía en forma armónica hasta las más recientes elecciones.
Su interés de reelegirse por cuarta vez sin acatar el referéndum realizado el 21 de febrero de 2016, en que la voluntad soberana de ese pueblo se manifestó en contra de un nuevo mandato de Evo Morales . La crisis boliviana todavía no se resuelve, y la bota militar parece haber salido de los cuarteles para quedarse.
Estoy totalmente de acuerdo con el pronunciamiento de nuestra cancillería sobre este tema. El gobierno que preside Laurentino Cortizo debe mantenerse respetuoso de la voluntad popular y las normas constitucionales en todo lo que ha ocurrido en ese país.
No podemos dejar que la diplomacia panameña sea arrastrada por la vorágine internacional y la manipulación política de las izquierdas autoritarias del continente.
Tengo reserva en lo personal sobre el uso del término de “golpe de Estado” en el caso de Bolivia, porque en los distintos medios nos hemos podido enterar que la situación era muy anárquica con un bandolerismo que se había tomado las calles.
En nada ayuda a la paz en Bolivia, las declaraciones incendiarias del ahora expresidente Morales desde su asilo político en México en vez de procurar la recuperación de la paz y la convivencia armónica, Evo Morales prefiere agitar las aguas y apagar el incendio boliviano con el combustible del conflicto.
La renuncia de Evo Morales le dio esperanza al pueblo boliviano de que resolvería su conflicto interno con una salida pacífica. Los distintos bandos políticos y militares han enrarecido el ambiente en ese país andino. El llamado a las elecciones generales lo más pronto posible, son en mi convencimiento la mejor solución, y lo que Panamá debe apoyar.
Bolivia está en el centro de América del Sur y lo que pase allí puede terminar de desestabilizar a nuestro vecinos en este continente. Un nuevo éxodo de migrantes, en este caso bolivianos, sería terrible para la región. La inestabilidad chilena y argentina, estoy seguro podrían tener un desenlace preocupante para todos. Bolivia es importante para nuestro futuro.
El autor es abogado y periodista