En medio de todas los problemas que tiene nuestro país, podemos observar que en la manera utilizada por los gobiernos de turno para cumplir con sus objetivos, en todos los sentidos, existe un trato diferente para los ricos y los pobres.
El problema es que quienes ostentan el poder económico son los mismos que dirigen los partidos políticos que existen hoy, si no participan directamente como figuras políticas, entonces son los que financian las campañas con grandes sumas de dinero, esto les garantiza manejar como títeres para su conveniencia a estos partidos.
Se ha mencionado todo esto para que podamos comprender las relaciones entre partidos y los ricos y el porqué de la diferencia en el trato a las personas que ostentan el poder económico-político, contra el trato a un pobre o panameñito vida mía como dice Maribel Cuervo de Paredes.
Cuando una persona pobre comete un delito cualquiera, de unos cuantos cientos de dólares, sin más lo llevan a la estación de policía más cercana y luego a La Joya u otra cárcel del país mientras se concluyen las investigaciones, en algunos casos no sin antes recibir una golpiza con tolete, manguera, patadas y puñetes por parte de la policía. Luego a la persona la mantienen en una celda con los demás presos comunes, mientras no terminen las investigaciones, que pueden durar semanas o meses.
En un país capitalista como Panamá, aquellos que roban, cometen peculados, extorsiones, asesinatos y todo tipo de delito, para que estos actos queden impunes deben cumplir el requisito de ser miembro de los sectores de poder económico-político.
Esto no quiere decir que si estás inscrito en uno de los partidos burgueses ya eres de los que puede evadir a la justicia ¡no!, esto solo es para los de alta sociedad.
Entre los ejemplos de estos casos, que están paralizados y al parecer están esperando que caigan en el olvido, casos que han sido millonarios algunos y otro de grave trascendencia, podemos mencionar: los duro dólares, CEMIS, compra de votos para los magistrados Winston Spadafora y Alberto Cigarruista, partidas discrecionales, Panamá Ports Company, peculado en el Banco Nacional de Panamá, HP1430, Vanessa Márquez, el caso de exoneración de su deuda con el Estado a amigos, entre otros que muchos conocemos que son actuales y sin mencionar los casos viejos.
En estos casos no hay ningún detenido para investigar porque los apellidos y los personajes involucrados son de la clase distinta a la de la mayoría del pueblo y a estas personas se les castiga manteniéndolas en cargos públicos con salarios exagerados, con beneficios extra e inmunidad, a otros les han dado casa por cárcel y otros están libres por respetar su derecho de presunción de inocencia y están disfrutando el dinero del pueblo.
Estas personas nunca han pisado ninguna cárcel pública, mientras que a los pobres los mantienen meses y hasta años bajo investigación violando su derecho a la presunción de inocencia, algunos al final se les comprueba que no tienen nada que ver con el caso por el que estuvo confinado en una celda por largo tiempo.
La corrupción en cada gobierno que pase significa que nuestros impuestos estarán llenando los bolsillos de estos descarados y sinvergüenzas, cuando estos fondos se deberían utilizar para invertir en el desarrollo de programas en beneficio de la sociedad.
Lo último del descaro es la actuación del magistrado Winston Spadafora contra el periodista de La Prensa Jean Marcel Chéry, que como figura pública no permite que se le cuestione, entonces que renuncie a su cargo.
No se puede poner una mordaza al pueblo y menos a periodistas, si esto se permite quiere decir que la justicia en Panamá está peor de lo que pensábamos y queda demostrado una vez más que la ley del embudo seguirá existiendo mientras existan ricos con la bota encima de los pobres.
El autor es contador