Es difícil entender lo que no se puede ver. Hace un año y medio empezó la pandemia de Covid-19 en Panamá. Desde entonces hemos tenido que afrontar no solo una crisis sanitaria, económica y social, sino también una gran crisis existencial.
¿Cómo aceptar que algo tan imperceptible cambie nuestras vidas por completo? ¿Cómo comprometernos a implementar medidas contra algo que no vemos? ¿Por qué evitar espacios aglomerados y cerrados, usar mascarilla y pantalla facial? ¿Por qué no solo ignorar lo que está pasando y mirar a otro lado? El cuestionamiento termina. La realidad responde.
En Panamá, la Covid-19 ha sido responsable por la muerte de más de 6 mil personas. Más de 6 mil familias panameñas que sufren la amarga realidad de la infección, junto a unas 4 millones de familias en todo el mundo. Además, desde el inicio de la pandemia, más de 400 mil personas se han infectado en Panamá. ¿Cuántas habrán pasado por el temor de perder a sus seres queridos?
El virus de Covid-19 puede ser invisible, pero no es imperceptible. Lo mismo pasa con la corrupción: no la vemos explícitamente, pero la sentimos todos los días. Me pregunto, ¿cuáles serían los números de defunciones que surgen como consecuencia de acciones corruptas? Sin embargo, no cabe culpar únicamente a los políticos, aunque mucha culpa tengan. Debemos preguntarnos, ¿qué medidas estamos tomando a nivel individual para contrarrestar tal corrupción? ¿Hay razón de quejarnos de tener que implementar medidas de cambio, actuar de manera ética y responsable? ¿Preferimos mirar a otro lado? Si la respuesta es no, entonces debemos afrontar nuestra crisis existencial. Debemos dejar de rechazar la existencia de lo invisible y sus atributos.
En cuanto a la Covid-19, hay que admitir que se transmite principalmente por el aire a través de partículas microscópicas llamadas aerosoles, las cuales son exhalados por personas infectadas. Hay que reiterar que en lugares cerrados con poca o mala ventilación, los aerosoles -tras ser exhalados- tienen la capacidad de cargar el espacio aéreo con grandes concentraciones de virus que pueden infectar a personas a más de 2 metros de distancia. Hay que descartar medidas que no tienen impacto alguno en prevenir la infección. Asumamos los retos derivados de la pandemia y nuestro compromiso ciudadano.
La autora es licenciada en salud pública y miembro de Ciencia en Panamá

