Realidad virtual

Los nuevos escenarios de la lectura y la cultura

Cada vez que una crisis golpea una sociedad, los escenarios, en todos los sectores, son afectados y se producen cambios. La cultura no es una excepción y, tal vez, es uno de los escenarios en los que se dan más cambios, porque está implícita en todo: en la economía, en la salud, en la educación y en la misma cultura, cuando pensamos en el arte o las tradiciones.

Hace poco, como parte de mi trabajo en el Ministerio de Cultura, tuve la maravillosa experiencia de ser parte de un programa llamado Proyecto madrina y padrino de enseñanza virtual, del Centro de Atención Integral Fundación Chilibre Panamá. El centro, ubicado en Tocumen, es un albergue para niños y adolescentes en riesgo social por abandono, discapacidad, violencia sexual, maltrato físico, entre otros problemas. El espacio cuida niños y adolescentes de todas las provincias de Panamá, incluso migrantes sin acompañamiento.

Hablamos con los administradores del centro y acordamos organizar un círculo de lectura virtual. Al principio dude mucho, porque desconfío de los beneficios de la tecnología en algunos casos. Por ejemplo, en el tema de los círculos de lectura, encuentro fricciones entre los atributos de socializar la palabra cara a cara en una reunión que hacerlo por webinar. Podríamos pensar a favor de la tecnología que, en efecto, se llega a más gente sin frontera; sin embargo, hay acciones culturales que pierden mucho cuando se transmiten por video y creo que lo mismo puede estar pasando en otros espacios culturales, como las artes escénicas y el teatro, por ejemplo.

Volviendo al Centro de Atención Integral Fundación Chilibre Panamá, la idea de crear un círculo de lectura virtual tuvo un efecto altamente positivo. Debemos recordar que los niños de este albergue han estado en cuarentena siempre desde antes de la Covid-19. Están aislados y la crisis los obligó a dar las clases virtualmente, como el resto de los niños del país. Pero había algo que estos niños no habían experimentado nunca y fue el hecho de poder interactuar con la literatura en un círculo de lectura virtual. Y este hecho me hizo reflexionar sobre cómo podemos habilitar nuevos espacios culturales.

Algunos expertos ya han dicho que la digitalización mata la realidad y afecta el concepto de la cultura como resistencia. Me parece que es cierto, pero en algunos casos, en los que las brechas socioculturales son el pan de cada día, parece que lo digital posibilita algunas experiencias de transmisión cultural que deben ser analizadas.

En el caso de la lectura, Gustavo Bombini nos habla de la noción de escena de lectura, que es la unidad de práctica/de intervención y de análisis que se define como un evento de cultura escrita (de oralidad, de lectura, de escritura) situada en un contexto institucional y sociocultural determinado y llevado adelante por diversidad de sujetos posibles.

En este sentido, me parece que la actual crisis ha destacado nuevos escenarios, nuevas situaciones de transmisión cultural; que en realidad no son acciones novedosas en sí mismas. Una reunión virtual no es algo nuevo; ver un concierto por youtube, tampoco. Lo que es nuevo, me parece, es la forma de apropiación de estos momentos de parte de los sujetos. Vuelvo al caso del Centro de Atención de la Fundación Chilibre. Aquí los chicos tuvieron una experiencia con la literatura que por primera vez se transmitía de forma virtual y habilitamos una conversación que ni siquiera yo pensé que podría generar buenos resultados, porque, ya lo dije, un círculo de lectura funciona mejor cuando las personas socializan la experiencia de leer en un espacio físico.

Entonces, creo que a los gestores culturales y otros mediadores nos toca discutir algunas cosas generales post pandemia. Y una de las preguntas clave creo que será cómo hemos habilitado nuevos espacios y momentos de conversación y de interacción cultural sin haberle restado valor al arte, sino todo lo contrario.

Hasta el momento hemos visto muchas acciones culturales en la modalidad webinar (conversatorios, seminarios de formación, lectura de poemas y cuentos, entre otros). Hay que destacar que un webinar es un espacio en internet donde puedes conversar y compartir entre varios, a diferencia del webcast que es una conferencia en la que el conferenciante es el que habla y los demás solo escuchan, según encontramos en internet.

En el caso de la lectura y la escritura, que es el escenario cultural donde me muevo, creo que es importante que reflexionemos en esto: ¿Dónde la lectura, la oralidad y la escritura son imprescindibles como espacios de convivencia en estos tiempos de incertidumbre y qué posibilidad de generar otros espacios de apropiación se están dando que nos permiten habilitar nuevas conversaciones sin desprestigiar la dimensión estética de la literatura? Las dimensiones estética y social de la literatura son más que un discurso en estos momentos. Y la lectura, como práctica sociocultural, lo confirma.

El autor es escritor y encargado de la Oficina de Promoción de la Lectura en MiCultura

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