El presidente Cortizo ha logrado un gran alivio nacional al nombrar a los magistrados de la Corte. Se ha cortado el negativismo tan típico nuestro… y ustedes, señores magistrados, entran a la Corte con “el pie derecho” y con una ciudadanía con grandes expectativas, lo cual es un gran positivo… y además, una gran responsabilidad, porque como es natural, hay grandes expectativas que, mal manejadas, pueden causar grandes desilusiones.
Al llegar a la Corte encontrarán una gran cantidad de sonrisas cínicas típicas de los corruptos de toga, “sentados” sobre cientos de expedientes que esperan taquilla. Quizás alguien les sople algo como “aquí no se vive del sueldo”. Cuando ustedes digan que el presidente Cortizo les dijo que jamás existirá el “décimo magistrado”, que en adelante toda conversación con él será pública, y que simplemente deben hacer “lo correcto”, ellos secretamente largarán al unísono una vergonzosa carcajada. Además, allí se enterarán ustedes de que existe un hábito impensable: magistrados – o sea jueces – que “se abstienen” ante la necesidad de dictar sentencia.
Si preguntan por la Carrera Judicial recibirán la respuesta típica de todo burócrata inepto: “no hay plata”… ¡para hacer lo necesario! Además, les contestarán: ustedes también tendrán “sus” jueces interinos, quienes se les echarán. Además, encontrarán al Gil Ponce lleno de abogados que tienen “citas” con magistrados, haciendo lobby para sus casos, y éstos violando la ética flagrantemente al escuchar a solo una de las partes de la controversia. ¡Sólo en nuestra “Corte Suprema de Injusticia”!
Si a alguno de ustedes se le ocurre preguntar cuándo fue la última auditoría de expedientes paralizados, o recusaciones ignoradas, les largarán una segunda larga carcajada. Conclusión: estarán entrando a una oscura cueva poblada de murciélagos y garrapatas, donde la labor colectiva de ustedes es encender una enorme luz, taparse los oídos (para no oír tantas sandeces) y los ojos, para no ver las sonrisas cínicas. Ante esto deberán exponer su pensamiento colectivo diciendo cosas como “aquí no venimos a hacer más de lo mismo. Aquí venimos a cambiar las cosas para reconstruír el sistema de justicia de la Nación panameña”. Ello incluye cosas como hacer las auditorías, con fecha de ingreso, magistrados responsables de todos los casos pendientes de solución… y que dicha auditoría se publique ampliamente cada tres meses. “Aquí, si se llega a rumorar la compra/venta de expedientes, lo denunciaremos públicamente; si alguien se atreve a llegar aquí usando el nombre del presidente, ministro o diputado alguno, lo denunciaremos públicamente. Aquí, si los repartos no son estrictamente por orden, lo denunciaremos”.
“Propondremos de una vez el inicio de la ejecución de la Carrera Judicial sometiendo a todos los funcionarios a los exámenes debidos, con un estricto cumplimiento de las fechas de ejecución aprobadas. Los fondos iniciales saldrán del presupuesto de viajes y viáticos, y otros excesos”.
Ésto quisiéramos oír de nuestros nuevos magistrados: “Nosotros venimos aquí con el propósito de trabajar vigorosa y arduamente, con honestidad cristalina y con la independencia y valentía necesarias del buen juez o árbitro de la República, y con el superior propósito de devolverle la justicia a nuestro país”. Por eso, de entre los nuevos magistrados, debe elegirse el nuevo presidente de la Corte.
“Nosotros nos debemos a la ciudadanía de la Nación panameña. Nuestros nombres fueron sugeridos por la ciudadanía a través del Pacto de Estado por la Justicia.
“Cumpliendo con su palabra, el presidente trabajó con la lista de la ciudadanía, nos sometió a una filtración rigurosa incluyendo pruebas científicas internacionales sobre nuestra capacidad para el puesto, más una muy formal y seria entrevista personal a profundidad”.
“Sabemos lo que la ciudadanía espera de nosotros, y cumplir con esa expectativa será el superior propósito de nuestra gestión como nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia de nuestra Nación”.
Magistrados….¡que así sea!
El autor es fundador del diario La Prensa