[WIKILEAKS , RICARDO MARTINELLI]

Una mala opinión del líder de Panamá

Cables obtenidos por Wikileaks revelaron que Ricardo Martinelli, de Panamá, fue interpretado por Estados Unidos como un Presidente vengativo, autoritario.

WASHINGTON –¡Ah!, ser una mosca en la pared de la Oficina Oval el jueves al momento en que el presidente Barack Obama se reunía con el presidente Panameño Ricardo Martinelli, es el tema de una serie de cables del Departamento de Estado que Wikileaks obtuvo y pasó al Servicio de Noticias McClatchy.

Los cables no son amables con Martinelli. Lo describen como un hombre de “capacidad de atención limitada” que “hace fuertes decisiones impulsivas con información mínima”.

Lo tildan como vengativo, autoritario, obsesionado con espiar a sus enemigos políticos y despreciar los controles sobre lo que un cable llama su “presidencia-hiperactiva”.

Si la diplomacia es el arte de la discreción y sutileza, estos cables pierden la marca. Pero diseñan los contornos de una relación a menudo abrasiva entre la entonces embajadora de Estados Unidos en Panamá, Bárbara J. Stephenson, y Martinelli, un graduado de la Universidad de Arkansas y millonario forjado con esfuerzo propio que asumió el cargo el 1 de julio de 2009.

CENTRO DERECHA

Martinelli, quien fundó las cadenas de supermercados del Súper 99, en Panamá, se presentó como un contrapeso de centro derecha en América Latina para Hugo Chávez, el líder radical Venezolano. La Nación del istmo de Martinelli, que ocupa un cuello de botella en el centro de las Américas, es un punto de tránsito para el comercio mundial. Dos terceras partes de los barcos que cruzan el istmo van o vienen de Estados Unidos.

Las escaramuzas entre Martinelli y Stephenson comenzaron días después de su toma de posesión, y los cables pusieron al descubierto las cuestiones en juego.

Stephenson envió un cable a Washington relatando cómo Martinelli le había enviado “un mensaje de BlackBerry encriptado que decía: “Necesito ayuda para intervenir teléfonos”. En las reuniones de seguimiento, Martinelli y sus asesores exigieron que un programa de escuchas telefónicas, diseñado por Estados Unidos para capturar traficantes de drogas, se ampliara a sus enemigos políticos internos, una medida que era ilegal bajo la ley Panameña y Estados Unidos. Él amenazó con reducir la cooperación contra el narcotráfico si Washington “no le ayuda en escuchas telefónicas”.

El jefe de seguridad de Martinelli, Olmedo Alfaro, le confió a un agente de drogas de Estados Unidos que el Presidente tenía una segunda intención.

“Alfaro dijo que tenía órdenes del Presidente de averiguar quién se acostaba con su esposa”, Stephenson cablegrafió a Washington.

Para la segunda semana de la administración Martinelli, Stephenson alertó a sus superiores en Washington a lo que ella llamó un estilo rudo que era “casi seguro deletrear problema para las instituciones democráticas de Panamá”. Fue un mensaje que se hizo más fuerte en los cables hasta bien entrado el año 2010.

Un mes más tarde, en otro cable marcado secreto, ella señaló “una actitud de sospecha y vengativa” y un estilo agresivo diseñado “para empujar al límite para conseguir lo que quiere”, aun a costa de alienar a Estados Unidos.

Meses más tarde, ella informaría al Departamento de Estado de los esfuerzos de Martinelli por instalar a dos “compinches” en la Corte Suprema de Panamá, sustituir a un fiscal general, que él no podía controlar, y enviar auditores fiscales a los empresarios que eran amigos de la oposición política.

ESCUCHAS TELEFÓNICAS

Sin embargo, Martinelli y su asesor de alta seguridad aun estaban centrados en adquirir el control de la unidad de intervención telefónica, que empleaba solo a panameños investigados por Estados Unidos para escuchar 200 líneas de telefonía móvil vinculadas con las figuras sospechosas del crimen organizado y la guerrilla colombiana en los campamentos en las selvas remotas de Panamá.

A pesar de los moretones por su estilo político, Martinelli sigue siendo muy popular en Panamá. Una encuesta de este mes realizada por la firma Dichter & Neira encontró que un 70.1% de sus compatriotas aprueba su liderazgo.

Su único comentario sobre los cables de Wikileaks llegó en diciembre pasado, después del lanzamiento de un cable diciendo que él había pedido a Stephenson ayuda para intervenciones telefónicas a sus enemigos. Su declaración dice que “nunca se solicitó ayuda para intervenciones telefónicas de políticos”.

Stephenson puso fin a su estadía en Panamá a mediados de 2010. Ella ahora es la diplomática No. 2 en la Embajada de Estados Unidos en Londres.


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