El tiempo

Más precioso que el oro

Entre los primeros cambios del forzado aislamiento, fue amanecer inmersos en silencio. Faltaba sólo el canto de un gallo para creernos en un pueblecito interiorano. Pero con la flexibilidad que caracteriza nuestra especie, en pocos días ya nadábamos a gusto en el nuevo formato.

La pandemia impuso una obligación común, quedarse en casa, y dada la diversidad de condiciones: personas mayores viviendo solas, parejas adultas, y familias con hijos, bajo cada techo se hizo necesario agudizar el ingenio y recurrir a la creatividad, cambiando el manejo del tiempo y la manera de satisfacer necesidades.

Perdió importancia saber la hora, qué día era, o siquiera la fecha. El tiempo como lo conocíamos se vaporizó.

Quizás ahora vivimos como los nómadas cuando llegaban a un oasis; se despojaban de las cargas, reposaban a la sombra, descansaban... meditaban.

Y así vamos descubriendo qué bien caen estos días descuadrados. Por fin, podemos ordenar bien la casa, leer los libros que esperaban arrumados, coincidir en la mesa familiar y charlar, y en mi caso, acometer una tarea que había descartado por imposible: devolver a mi biblioteca su razón de ser.

En mi última mudanza los ayudantes colocaron mis cientos de libros en orden de tamaño. ¿Cómo volver a encontrar jamás algún tomo buscado? No creí poder reparar el gran entuerto; pero ahora, en cuarentena, dedicando un rato cada mañana, ya está colocada en orden, por autor y temas, casi la mitad.

Tengo a mano una lectura reciente: El Orden del Tiempo, de Carlo Rovelli, que brinda mucha información interesante, por ejemplo, recuerda lo de Einstein, que el tiempo transcurre de forma distinta, según la perspectiva. Y que un reloj en las montañas anda más rápido que a nivel del mar. Acá abajo, asevera, se envejece más lentamente. Que así sea.

Como los beduinos, un buen día recogeremos las carpas para regresar al camino, y veremos con sorpresa que del tiempo de la pandemia guardamos buenos recuerdos.

Se dice, desde siempre, que el tiempo es más precioso que el oro. Y en esta terrible crisis, nos está siendo regalado.

La autora es escritora

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