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Cultura

Mediadores de lectura: constructores de futuro

Son los puentes que conectan a la comunidad con el derecho a leer, son creadores de escenarios de lectura, hacedores de espacios poéticos y, de muchas formas, ayudan a andar caminos para descubrir los atributos escondidos en el universo de la lectura; son creadores y facilitadores de aprendizajes. Los mediadores de lectura tienen un papel importante en la configuración de la sociedad, porque ellos ayudan a organizar a los ciudadanos para que, desde la trasmisión cultural de la lectura, puedan tomar decisiones.

Los mediadores de lectura son hombres y mujeres que construyen futuro en la medida en que son guías para que las personas se acerquen a las bibliotecas, al libro y a la lectura. Permiten que otros reconozcan distintos derechos que la cultura les ofrece. Tienen un relación cordial y compleja que los posibilita a mediar entre la cultura y su conexión con la vida y sus valores.

Un mediador puede ser una maestro con formación académica que ayuda a tener amor por la lectura y construir sentido desde su aula de clase; convierte esa sala en una escena de lectura más allá de una escena pedagogíca. También puede ser una bibliotecaria profesional que con muchos recursos dinamiza la biblioteca, creando un ambiente lúdico y entusiasta para que los usuarios se sientan abrazados por la cultura del libro.

Más sorprendente y fascinante es conocer a otros mediadores con menos formación y poca escolaridad, pero que tienen conciencia y amor por la lectura y con pocos recursos pueden hacer que sucedan milagros. Basta con saber que el libro y la lectura pueden brindarle futuro a un niño.

Dice Evelyn Arizpe sobre los mediadores de lectura: “…el papel de un mediador que dé forma a un espacio, sean cuales sean las circunstancias donde se lea, que cree un foro hospitalario donde los lectores se sientan cómodos y respetados, y donde se suscite una interacción acogedora y humana”. El mediador puede habitar ese “foro hospitalario” de ilusiones y esperanzas que luego se convierte en ideas y pensamientos, en propuestas y proyectos de vida.

Invoco un fragmento más de Evelyn Arizpe: “Un mediador que facilita el acercamiento al libro, guía la selección de textos, estimula la lectura y el diálogo de forma sensible e invita a compartir emociones y formas de expresión distintas, puede ser una inspiración para seguir adelante”. La palabra inspiración es sinónimo de creación y es capaz de despertar la curiosidad y brindar la posibilidad de seguir adelante cuando las adversidades en la vida suelen afligirla.

Esta autora cita un fragmento de Michelle Petit que es una pieza preciosa para definir a un mediador : “…dan vida a espacios de pensamiento y también de libertad, de sueño, de cosas inesperadas. Con sus palabras, sus voces, su energía, hacen deseable la apropiación de la cultura, al facilitar a esos niños o adolescentes la comprensión de que existe un tesoro: las obras de las cuales podrán echar mano, en las que algunos cuentacuentos, escritores o artistas expresaron lo más profundo de la experiencia humana de un modo estético”.

Entonces, desde las miles de formas de la libertad, desde los múltiples escenarios de lectura y las infinitas acciones constructivas de la imaginación, desde los espacios delimitados que se convierten en un lugar de transformación, desde la soledad y la compañía de la lectura silenciosa y colectiva, desde los acuerdos y consensos donde se toman decisiones, desde los momentos donde el pensamiento se convierte en un instrumento de poder, los mediadores de lectura han venido a ser el gestor cultural que construye ciudadanía.

He conocido mediadores de lectura en cárceles, barrios, comunidades campesinas y en escuelas ranchos donde no hay bibliotecas. Con un libro, un solo libro, les ha bastado para convertir un momento y un espacio en una escena poética de lectura. Me han sorprendido, porque muchos de ellos no tienen escolaridad pero su deseo de aprender y enseñar es natural y sincero. Un círculo de lectura donde ellos con su voz invocan y evocan historias puede ser un momento mítico inolvidable.

Cuando una ama de casa o un campesino se acerca para compartir una lectura de un cuento, está socializando la palabra, la convivencia, la memoria. El libro, el cuento, se convierte en un instrumento de socialización y las personas pueden compartir una experiencia de lectura que los ayuda a pensar en sus entornos y buscar respuestas a sus problemas. En la medida en que las personas profundizan sobre sus preocupaciones en torno a una lectura se convierten en sus propios creadores y pueden comprender mejor su realidad.

El autor es escritor


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