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Covid-19

Mitigar el impacto de la crisis sobre la infancia

Si para un adulto panameño la crisis sanitaria generada por el COVID-19 representa, además de un riesgo de salud, un shock en su situación económica, para los niños menores de cinco años los efectos de la pandemia pueden ser permanentes al profundizarse las brechas en el acceso y calidad de los servicios que son críticos para su desarrollo integral. Antes de la crisis, ya el 35% de los menores de diez años vivía en pobreza multidimensional. A medida que aumente la pobreza en los hogares, la vulnerabilidad de los niños y la pérdida de capital humano sólo aumentará. Por ello, mitigar el impacto sobre la infancia de la crisis generada por COVID-19 debe estar al centro de las políticas de recuperación.

La pobreza en Panamá crecerá 2,9 puntos porcentuales en el 2020 según proyecciones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), aunque una actualización de estas previsiones probablemente indicaría un aumento aún mayor. Con el aislamiento y la reducción en la capacidad adquisitiva de los hogares aumenta también el riesgo de inseguridad alimentaria con efectos potencialmente adversos sobre la desnutrición infantil. Según la Secretaría Nacional para el Plan de Seguridad Alimentaria y Nutricional (SENAPAN), antes de la pandemia, el 17,7% de los niños panameños menores de 5 años ya sufría de desnutrición crónica (baja talla para la edad) mientras que en las comarcas Guna Yala y Ngäbe Buglé, este porcentaje ascendía respectivamente a 55% y 31%. La desnutrición no sólo afecta la salud física de los niños a corto plazo, sino que compromete su desarrollo físico e intelectual, muchas veces de forma permanente.

El cierre temporal de centros infantiles y preescolares, también puede contribuir a profundizar las brechas en el acceso a servicios de salud y educación temprana como advierte la publicación “El Alto Costo del COVID para los niños” del Banco Interamericano de Desarrollo. Antes de la pandemia, tan sólo el 6% de los niños menores de 3 años estaba inscrito en algún programa de educación inicial y casi el 30% de los niños en edad preescolar estaba fuera del sistema. En cuanto a servicios preventivos de salud, la emergencia puede disminuir el acceso a la vacunación, controles de crecimiento y desarrollo, y seguimiento nutricional.

La evidencia científica es contundente. Garantizar a los menores de cinco años un desarrollo integral mejora su desempeño futuro a través de una mayor retención y rendimiento académico, menores conductas de riesgo y mayores ingresos a lo largo de la vida. Proteger a los niños panameños de los efectos económicos y sociales provocados por el COVID-19, especialmente a quienes viven en situación de pobreza, debe ser una prioridad de las políticas de recuperación. Algunas recomendaciones para mitigar el impacto del COVID-19 sobre la infancia incluyen:

•Ampliar los servicios de protección social a los hogares en situación de pobreza con niños menores de cinco años que hoy se encuentran excluidos de los programas de transferencias monetarias condicionadas existentes.

•Fortalecer la vigilancia nutricional y de salud en especial de los niños que viven en zonas con alta incidencia de pobreza, para asegurar la cobertura de servicios esenciales como la vacunación y la entrega de programas de alimentación complementaria, incluyendo la crema nutricional y micronutrientes.

•Innovar en la entrega de servicios de educación temprana para promover el desarrollo y aprendizaje de los niños en los hogares. La iniciativa “Tu Caipi en Casa” impulsada por el Ministerio de Desarrollo Social es un ejemplo de cómo se pueden promover contenidos aún en la pandemia para orientar a los padres de familia y cuidadores acerca de cómo crear ambientes estimulantes para el desarrollo de los niños, establecer rutinas de cuidado, juego, y desarrollo del lenguaje. Otros ejemplos abundan en la región y es posible adaptar diferentes herramientas al contexto nacional.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible desafían a los países a no dejar a nadie atrás. Aunque la pandemia amenaza con generar retrocesos en algunas de las esferas de desarrollo social, debemos priorizar la protección de la infancia para evitar efectos adversos en su desarrollo durante esta etapa crítica.

La autora es especialista de protección social del BID


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