Desigualdad

Mujer y ciencia, lo que ya es justo y necesario

La pandemia por la Covid-19 ha permitido destacar el hecho de que las mujeres, con autoridad y toma de decisiones basadas en evidencia científica, han salvado miles de vidas. Así, siete de los países que mejor han manejado la situación del coronavirus (menos fallecimientos, y control rápido y eficaz de contagios) están presididos por mujeres cuyo desempeño y comportamiento no está atribuido a su naturaleza femenina, sino a una mirada feminista que aplica políticas diferentes y transformadoras. Esto ha llamado la atención de las naciones, causando no sólo admiración sino también manifestando la importancia de contar con más mujeres en puestos estratégicos donde se tomen decisiones en todo sector del conocimiento.

La importancia de esto se hace evidente en el hecho de que en todo el mundo las mujeres siguen estando desproporcionadamente representadas en múltiples sectores laborales: por ejemplo, sólo 7% son presidentas actualmente. Informes de la OCDE establecen la necesidad de políticas que permitan a la mujer conciliar las responsabilidades personales y laborales, equilibrando roles entre los miembros del hogar, y una mayor participación femenina en la actividad económica laboral. Datos globales demuestran que, en promedio, 75% de las mujeres son responsables del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, y dedican 2.5 veces (3-6 horas) más tiempo al trabajo que los hombres. Esto produce una brecha de diferencia y desigualdad que afecta el porcentaje de mujeres que participan activamente en el sector laboral remunerado, así como también las obliga a aceptar empleos de manera informal, con carencias salariales y pobres condiciones de trabajo.

De acuerdo con el Diagnóstico de Mujeres y Ciencia, Tecnología e Innovación en Panamá (Rodríguez Blanco et. al, 2019), aquí el escenario es semejante. Si hablamos de género y ciencia, las mujeres están en gran desventaja, ya que durante el desarrollo de sus carreras científicas el porcentaje de participación tiende a disminuir. Esto es una consecuencia de la falta de políticas públicas que propicien la paridad y ejecución de acciones fomentando la ecuanimidad en el acceso y las condiciones para las mujeres durante su desarrollo profesional, y la ocupación de puestos gerenciales de toma de decisiones o gestión de sistemas en los sectores de Ciencia, Tecnología e Innovación del país. Es necesario ampliar las oportunidades de participación y diversidad en este campo, para un mejor desarrollo de la ciencia. No esperemos a enfrentarnos a otra pandemia para lograr lo que ya es justo y necesario.

El autor es investigador y profesor de la Universidad Tecnológica de Panamá y Miembro de Ciencia en Panamá

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