El próximo 11 de febrero se conmemora el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. Con ello, se promueve el pleno acceso de ambas en la actividad científica; se reconoce el rol que desempeñan en este campo, y se resaltan las realidades de su actividad en el estudio y la práctica de la ciencia, con ánimo de superar aquellas que sean desventajosas.
Pese a los avances obtenidos en la inserción de mujeres en la educación y en particular en carreras científicas, aún persisten brechas importantes. Según datos proporcionados por la Unesco, en 2019, por ejemplo, a nivel mundial solo el 30% de las personas investigadoras en ciencia son mujeres; el 6% de los premios Nobel ha sido otorgado a mujeres, y solo el 3% de las matrículas en tecnología corresponde a mujeres. En el caso de Panamá, según la Senacyt (2020), solo el 35% de los investigadores son mujeres, por debajo del promedio regional, que es del 45%.
Estos datos revelan parte de la deuda pendiente que tienen los Estados en el compromiso de promover el acceso pleno y equitativo de las mujeres y niñas a la ciencia. Esto implica dotarles de herramientas tecnológicas, centros de estudios dignos y becas dirigidas a niñas, adolescentes y mujeres. A esto cabe agregar acceso a lugares de trabajo que ofrezcan un ambiente seguro para mujeres, con igualdad salarial y empáticos con la realidad de quienes son madres.
En un sentido más amplio, necesitamos contar con una educación con perspectiva de género, que desmonte los estereotipos de género y las empodere. Es necesario entender que las niñas y las mujeres son las principales víctimas de la pobreza y, por tanto, requieren garantías de acceso a servicios básicos, buena alimentación y educación sexual para evitar los embarazos no deseados.
El desarrollo científico debe ir de la mano de la igualdad de género. Esto permitirá que más niñas y mujeres decidan incursionar en las distintas ramas de las ciencias. Las niñas son el 50% de nuestro futuro: al brindarles desde pequeñas las herramientas necesarias, tendremos mañana a mujeres en puestos de toma de decisión y en distintas áreas del saber aportando y contribuyendo a crear un mundo más justo y equitativo.
La autora es ingeniera química, gastrónoma e integrante de Ciencia en Panamá

